Poco importó lo que al principio hicieras.
Los gestos siempre fueron evidentes.
Era una lid con demasiados frentes
Cuestión de tiempo para que cedieras.
Recibe las caricias que tú quieras
en las zonas que estimes convenientes,
conquistadas con dedos y con dientes
para saciar el hambre de tus fieras.
Vulneremos a besos los cerrojos.
Que ninguno se atreva a dar ventaja
y sean bienvenidos los antojos.
Catarsis de deseo y piel de paja
que enciende con la yesca de los ojos
y rebana las lenguas de navaja.