Llevo un tiempo sin saber de ti…

Teo Moran

Poeta fiel al portal
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Hoy te busco bajo los altos pinos,
entre su sombra delgada y fría,
en los lamentos de la fuente seca
que bajo el musgo sigue con vida,
en las entrañas del otoño caduco
con las delicadas caricias del viento,
sobre las estatuas marchitas y enjutas
que con sus brazos torcidos duermen
a la espera de una nueva estación.
Te busco en las cosas sencillas,
en las tardes lacónicas de Noviembre
donde la calle tímidamente se encoje,
el amor lleva bufanda y abrigo
y sobre el horizonte un sol timorato
no es capaz de lucir ni de calentar.
Te busco en los alegres villancicos,
entre los primeros copos de Diciembre,
en el ajetreo de las últimas compras,
de los regalos caídos en el desuso,
pero ante todo escucho tu salmo
por aquellos que se nos fueron
y hoy son ausencia en el corazón.
Te busco en la piel blanca del invierno,
bajo los témpanos de los charcos
y en la niebla opaca del mundo,
en el silencio del campo nacarado
donde suspiraste sin saber porqué
y tu latido se agitó ante el rumor
de unos juegos infantiles y felices,
silentes aún gritan dentro de ti.
Te busco cada nueva primavera,
en los bellos apéndices de las flores,
en la brusquedad de la lluvia de Abril,
en las veredas sinuosas del monte,
a tu reflejo en el jardín refulgente
donde las rosas dueñas de tu ser
suspiran por unos primeros amores.
Te busco en las noches de Julio
sediento de vida en plena juventud,
aquellas vigilias entre amigos
que al unísono se hacían coro
y cantaban canciones del pasado,
amigos para lo bueno y lo malo
que tristemente y con el paso del tiempo
son parte de un camino trillado;
en las fiestas interminables de agosto
donde sin razón fuiste inalcanzable,
no te preocupó que el futuro te llegara
y hoy es tu pasado en el alma,
porque aún te veo sentado en tu silla
en la puerta abierta de tu casa,
mirando aquellas enigmáticas luces
que la bóveda del cielo dibujó
y a tu corazón amansa y serena.
Te busco en estas horas de flaqueza,
en la nostalgia de tu tibia presencia,
te busco en la mortalidad del hombre,
en la inocencia del niño ausente,
en la sien blanquecina y mirada triste
que solo sueña con días mejores,
te busco, porque sé que estás ahí,
porque hay días que nuestro latido,
nuestros versos se hacen sangre
y se difuminan en unas letras en el papel,
solas, una por una no dicen nada,
mas unidas en la melodía del alma
hablan de ti y de mí, de nosotros,
porque tú y yo somos lo mismo.
 
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