demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
Introduciéndose en los más adentrados mares,
donde el piélago desata toda su furia,
se extienden en el cielo, las olas colosales,
las olas lagrimosas, de cuando llora Lemuria.
Si sobre Mu, anda navegando el marinero,
entonces Lemuria hundida abre la ceja,
para mostrarle al capitán cuál es el sendero,
a la ancestral Lemuria, sumergida y añeja.
Y si la mar está calmada y soñolienta,
tranquila y pasiva está Lemuria hundida,
pero si la mar se agita y nace la tormenta,
estará llorando la Lemuria afligida.
La marea descansa quieta sobre el litoral,
pues Lemuria ha olvidado su gran calvario,
pero tan pronto como la mar eleve su caudal,
seguirá su llanto y su lamento milenario.
donde el piélago desata toda su furia,
se extienden en el cielo, las olas colosales,
las olas lagrimosas, de cuando llora Lemuria.
Si sobre Mu, anda navegando el marinero,
entonces Lemuria hundida abre la ceja,
para mostrarle al capitán cuál es el sendero,
a la ancestral Lemuria, sumergida y añeja.
Y si la mar está calmada y soñolienta,
tranquila y pasiva está Lemuria hundida,
pero si la mar se agita y nace la tormenta,
estará llorando la Lemuria afligida.
La marea descansa quieta sobre el litoral,
pues Lemuria ha olvidado su gran calvario,
pero tan pronto como la mar eleve su caudal,
seguirá su llanto y su lamento milenario.