Llorar para aliviar el pesar del corazón y del alma y del tanto pensar.
Llorar para aliviar la falsedad de tantas vidas y tantos afectos y experiencias.
Llorar para sanar las heridas que dejan tantos desprecios e indiferencias , la soledad, el olvido y el error.
Llorar para animar al alma a seguir viviendo pues el llanto pasa como pasa el llorar del cielo con su lluvia torrencial o su suave llovizna. Pero que ese llanto no corra por mi rostro sin antes mojar y ablandar mi corazón ,como cuando ablanda la tierra de donde saldrá luego el fruto ;que salga, así, también, de este llanto el fruto de las nuevas decisiones ,de la nueva fortaleza, del nuevo pensar
Llora, llora corazón , que mis lágrimas laven mis ojos de todo los turbio , de todo lo impuro. Que ablanden lo secó y duro que hay en mí ,y que estas aguas broten ya limpias por las ventanas abiertas de mi ser.