Leonardo Vinci
Poeta recién llegado
Esta lluvia, que pareciera multiplicar nuestros cuerpos en la oquedad de la tarde. No sé, llueve tanto que te veo en cada gota, en cada cristal mentiroso que se suicida como un ángel sin alas. A veces, basta con ese ruido, con ese desastre que se produce contra el suelo. No sé si la lluvia te piensa a través de mi deseo, o es mi deseo el que te envuelve como una flor empapada. Yo me quedo entre las baldosas que te buscan bajo los charcos respirando globos; todos corren, pero yo me quedo mirando, y me lleva la vida ver a la esquina girar y matarse en un punto lejano, esperando tu regreso.