LLUVIA NOCTURNA EN VIENA
¿Quien descifrará las nocturas escrituras
que deja la lluvia sobre las ventanas cerradas?
¿Quien interpretará esas partituras
de ausentes pentagramas?
No la mujer dormida que ajena sueña en su cama
agitada por húmedos sueños
arropada por la llama cimbreante de su roja cabellera.
No el reloj palpitante que desmenuza la noche
desde su posapié de mármol.
La lectura interrumpida de una vieja carta de amor
como oración recurrente y preludio de sus sueños
es en la mujer que sueña
como un gato ronroneante
como un caballo que esquiva el beso frontal del aire
Llegan ecos luminosos y arco iris fugaces
Desde la Viena que llora su grandeza
Iconos descabezados interrogan al viandante
¿Donde está mi stradivarius?
Exóticas plantaciones confunden al conserje
del hotel atormentado por un crimen de su pasado
Desvencijadas encrucijadas de calles que fueron
sangrientos campos de batalla
enderezan los caminos del viajero que camina junto a la anciana.
Viena embrujada y remota como aleluya infantil
Viena donde perdí mi inocencia en vez de hacerlo en París.
La mujer dormida se rebulle como si un orgasmo
llevase su sueño al cenit.
El misterio de los sueños como el de la imposible lectura
de esas páginas que deja la lluvia
sobre el vidrio macilento de una ventana cerrada.
¿Quien descifrará las nocturas escrituras
que deja la lluvia sobre las ventanas cerradas?
¿Quien interpretará esas partituras
de ausentes pentagramas?
No la mujer dormida que ajena sueña en su cama
agitada por húmedos sueños
arropada por la llama cimbreante de su roja cabellera.
No el reloj palpitante que desmenuza la noche
desde su posapié de mármol.
La lectura interrumpida de una vieja carta de amor
como oración recurrente y preludio de sus sueños
es en la mujer que sueña
como un gato ronroneante
como un caballo que esquiva el beso frontal del aire
Llegan ecos luminosos y arco iris fugaces
Desde la Viena que llora su grandeza
Iconos descabezados interrogan al viandante
¿Donde está mi stradivarius?
Exóticas plantaciones confunden al conserje
del hotel atormentado por un crimen de su pasado
Desvencijadas encrucijadas de calles que fueron
sangrientos campos de batalla
enderezan los caminos del viajero que camina junto a la anciana.
Viena embrujada y remota como aleluya infantil
Viena donde perdí mi inocencia en vez de hacerlo en París.
La mujer dormida se rebulle como si un orgasmo
llevase su sueño al cenit.
El misterio de los sueños como el de la imposible lectura
de esas páginas que deja la lluvia
sobre el vidrio macilento de una ventana cerrada.