marquelo
Negrito villero
Lluvia
Lluvia,
En tu cuerpo guardas el polvo de la luna.
Tú que ya no tienes que llorarle al cielo,
ni cegar el pestañar de las estrellas o de los
alegres cometas.
Tú que no tienes nada, malévola, que ahogas
el sueño de los ríos y te reíste de los rezos
de las viejas para ensuciar sus rodillas, tú que
todo lo manchas de barro, no te alcanza para ser
dios y criar a un hombre.
Por eso los huérfanos dolidos te arrojan sus
entrañas y los andariegos maldicen tu palabra.
Lluvia,
No lo intentes, no vuelvas con tu discurso
nocturno de soledad enlutecida.
No busques espantar el camino con tus
mares empozados de falsos espejos, ni cortar
el pellejo de los viejos victoriosos.
Aunque el día muera de cansado
Aunque la maleza te venere con sus viejos penachos
Aunque mastiques las heridas de la tierra,
no lo intentes, trágate tus silbidos y no envuelvas
la pradera.
Porque así eres, lluvia, como un monstruo niño
mordiendo mi alma adolorida.
Lluvia,
En tu cuerpo guardas el polvo de la luna.
Tú que ya no tienes que llorarle al cielo,
ni cegar el pestañar de las estrellas o de los
alegres cometas.
Tú que no tienes nada, malévola, que ahogas
el sueño de los ríos y te reíste de los rezos
de las viejas para ensuciar sus rodillas, tú que
todo lo manchas de barro, no te alcanza para ser
dios y criar a un hombre.
Por eso los huérfanos dolidos te arrojan sus
entrañas y los andariegos maldicen tu palabra.
Lluvia,
No lo intentes, no vuelvas con tu discurso
nocturno de soledad enlutecida.
No busques espantar el camino con tus
mares empozados de falsos espejos, ni cortar
el pellejo de los viejos victoriosos.
Aunque el día muera de cansado
Aunque la maleza te venere con sus viejos penachos
Aunque mastiques las heridas de la tierra,
no lo intentes, trágate tus silbidos y no envuelvas
la pradera.
Porque así eres, lluvia, como un monstruo niño
mordiendo mi alma adolorida.