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Lo dos pizarrones (Soneto)

edelabarra

Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Los dos pizarrones

Pizarrón.jpg
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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
.
Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
.
Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
.
Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
.
Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016
 

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Es precioso Eduardo, si con un pan no basta para nutrir nuestro apetito imaginativo,
Los dos pizarrones

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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
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Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
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Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
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Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016

disponemos de otros alimentos que nos esperan, siempre que deseemos cogerlos,la ilusión no tiene límites,te recuerdo como me gusta el corte que le das a la poesía y como te admiro, no lo olvides nunca,es la vida que vuelve a empezar, no la señal de que algo se fue, marga
 
Última edición:
Hay que ver qué fácil parece cuando se da en la diana y qué difícil es encontrar la alegoría justa, el objeto preciso, que sepa decir tanto con tan poco. No sé si el detector de esa clase de sinécdoques es la inteligencia o la emoción. Aquí uno de los dos pizarrones parece enormemente luctuoso, y sin embargo, está lleno de esperanza. Verdaderamente, eres un hombre prodigioso, porque sabes hacer saltar las lágrimas a los que te leemos, pero haces que parezcan soles que nunca han de ponerse. Incluso esa forma tan profana de parafrasear a Jesús en el desierto no deja indiferente. Los poetas, en ocasiones, saben hacer de piedras pan sin necesidad de tentaciones evangélicas. Necesitamos nutrirnos con sus dones. Excelente soneto.
Muchas gracias estimado Veles i Vents, por tan generoso comentario,
el tema lo has presentido muy bien,
ya que hace unos días han prescindido de mis funciones de profesor en la Universidad Católica Argentina (UCA),
donde dictaba una materia de 4º año de Ing. Civil, pero permaneceré hasta fin de febrero por los exámenes de fin de curso,
aducen que mi edad límite ya fue superada por cuatro años después de algunas prórrogas concedidas,
creo que está ligado a la edad de retiro de los obispos o funcionarios de la Iglesia.
Por otra parte, acabo de terminar un pizarrón pequeño para el cumpleaños de mi nieta (4),
a quien le encanta escribir y dibujar con tizas y creí ver un simbolismo en estas dos circunstancias.
El resto ya lo sabes,
muchas gracias y un saludo cordial,
Eduardo
 
Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
Hermoso y profundo poema, versos llenos de ternura y esperanza, al tener siempre la meta fija de seguir mientras las horas delo reloj de arena lo permitan. ¡Maravilloso soneto! Un verdadero placer disfrutar de su magnífica poesía, maestro Eduardo de la Barra, reciba la más sincera felicitación y saludo.
 
Bello poema Eduardo, he leído el comentario a Luis. Me imagino lo frustrante pero me complace saber que estás bien y ocupado con esos lindos nietos. Le cuento que tengo 2 { Gavin y Camila]. Un abrazo amigo
 
Ay, Eduardo, las cosas de la vida.
Los dos pizarrones

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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
.
Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
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Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
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Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016

¡Ay, Eduardo, cosas de la vida! Los valores mudan pero al fin, lejos de toda pretensión, todo cobra un sentido que nos equilibra y enriquece.
¿El soneto? Sensacional, como todos los tuyos.

Mi abrazo, poeta.
 
Los dos pizarrones

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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
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Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
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Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
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Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016
Muy bueno el mensaje de tu poema estimado Eduardo, impecable soneto, te dejo mi saludo sincero.
 
Los dos pizarrones

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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
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Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
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Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
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Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016
Querido maestro: Nada conocía de tu faceta profesional de enseñante en la Escuela de Ingeniería Civil pero, una vez aclarada esta faceta tuya, te diré que el oficio del magisterio es uno a los que más reverencio por haber sido mi padre también profesor universitario. También otros tres hermanos cumplen con esta misión de manera eficaz y vocacional. Admiro esa figura del maestro como referente para el discípulo. Lo que escribiste en el pizarrón que ahora está limpio quedó dentro de las anotaciones y las mentes de tus pupilos. Ahora y aquí te necesitamos con otro pizarrón para enseñarnos y encauzarnos en este quehacer que nos ocupa. A mí ya me has aconsejado varias veces y creo haber tomado buena nota de tus enseñanzas. Referente al soneto diré que es de maestro. Así lo veo.
Con mi abrazo y admiración.
Salvador.
 
Sin haber leído el comentario de Luis ni tu respuesta, ya me parecía que este soneto tenía alguna historia detrás y que la estabas expresando con mucho ingenio poético, y tras leer tu respuesta a Luis se me ha confirmado mi parecer inicial respecto a este excelente soneto.

Pronto serás, pues, profesor emérito pero yo creo que con tus nietos vas a tener oficio para rato, además de que con tus otros oficios y aficiones (el arte de la pintura, la talla de la madera, y la poesía) no vas a tener tiempo de aburrirte, seguro.

Mi felicitación y un cordial saludo.

Los dos pizarrones

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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
.
Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
.
Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
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Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016
 
Es precioso Eduardo, si con un pan no basta para nutrir nuestro apetito imaginativo,
disponemos de otros alimentos que nos esperan, siempre que deseemos cogerlos, la ilusión no tiene límites, te recuerdo como me gusta el corte que le das a la poesía y como te admiro, no lo olvides nunca, es la vida que vuelve a empezar, no la señal de que algo se fue, marga
Muchas gracias querida Marga por tu alentador comentario,
es cierto que siempre necesitamos algo más que el pan, para alimentar nuestro espíritu;
y para ello la poesía es muy buena, ya que tiende a sacar lo mejor de nosotros mismos,
como podemos apreciar en tu poesía, tan natural y espontánea;
un abrazo,
Eduardo
 
Hermoso y profundo poema, versos llenos de ternura y esperanza, al tener siempre la meta fija de seguir mientras las horas del reloj de arena lo permitan. ¡Maravilloso soneto! Un verdadero placer disfrutar de su magnífica poesía, maestro Eduardo de la Barra, reciba la más sincera felicitación y saludo.
Muchas gracias estimado Daniel,
por tu generoso comentario,
hay que seguir en la brecha,
aunque vengan degollando,
la esperanza es lo último que se pierde;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Bello poema Eduardo, he leído el comentario a Luis. Me imagino lo frustrante pero me complace saber que estás bien y ocupado con esos lindos nietos. Le cuento que tengo 2 { Gavin y Camila]. Un abrazo amigo

Muchas gracias estimado José Rodolfo por tu comentario,
son etapas de la vida que no podemos evitar,
pero ya encontraremos en qué distraer nuestro tiempo;
de momento, me han contratado como asesor en una empresa,
cosa que me resulta sumamente conveniente;
te felicito por esos nietos, yo tengo 7,
un abrazo hasta esos pagos,
cordialmente,
Eduardo,
 
Un correcto y bonito soneto, estimado, que me ha recordado una antigua polémica (de la época del divino Herrera) que algunos consideran vigente, acerca de la inelegancia de los endecasílabos terminados en aguda: leí un paper reciente donde insistían en esto al comparar los endecasílabos de Diego Hurtado de Mendoza con los de Garcilaso (que evitaba la terminaciones agudas, imitando a los italianos)... Personalmente la considero sepultada por la historia, como tantas otras polémicas.

Recientemente he iniciado mi trámite jubilatorio, así que es altamente probable que no vuelva a usar el pizarrón frente a alumnos: es una pérdida importante, sin duda, si uno lo ha hecho buena parte de su vida. Los nietos, por lo menos los míos, se resisten a escuchar las «enseñanzas del abuelo», aunque también es cierto que no suelo ponerme ante ellos en actitud profesoral.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Ay, Eduardo, las cosas de la vida.
¡Ay, Eduardo, cosas de la vida! Los valores mudan pero al fin, lejos de toda pretensión, todo cobra un sentido que nos equilibra y enriquece.
¿El soneto? Sensacional, como todos los tuyos.

Mi abrazo, poeta.
Muchas gracias estimado Vicente,
no quise darle tremendismo a esta etapa de mi vida,
sino solo comparar dos situaciones que se producen simultáneamente,
con algún grado de similitud y las cosas no cambian tanto sino que seguimos en lo nuestro;
un abrazo,
Eduardo
 
Precioso soneto, Eduardo. Lo he leído varias veces y transmite usted un mensaje que enternece. Me gusta la gente que enseña, me gusta la pizarra, la tiza y el borrador.

Me ha recordado a mi profesor de Lengua, por cierto, también se llamaba Eduardo.

Estoy convencido de que su jubilación tiene una buena alacena, llena de todo lo que alimenta el espíritu. Llena de recuerdos, de pizarras y de tizas dispuestas a pintar o escribir de colores su nueva etapa.

Gracias por compartir y además por hacerlo de manera tan generosa.

Saludos cordiales
 
...Y no sabes cuánto agradecemos a tus dos pizarrones, estimado maestro. Porque yo particularmente he aprendido muchíiiiisimo
con tus enseñanzas. A Dios doy gracias por haber llegado a esta (tu escuela) Y cada vez que te leo apercibo lo mucho que me queda por aprender. Gracias por tu magnífica tarea de educador.

Ha sido un placer la lectura.
Feliz navidad, un abrazo.
 
Los dos pizarrones

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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
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Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
.
Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
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Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016


Muy tierna y hermosa me resulta esa elección de la pizarra para expresar, en tus versos, el retrato de esa bella profesión que es, enseñar, y esa otra pizarra de maestro, para mostrar el primer día del resto de tu vida, que tendrá tizas de colores, porque tu creatividad se desborda y le dedicaras más tiempo a los pinceles y a tus artesanías. ¡Afortunados tus nietos!
Yo solo tengo uno de apenas tres añitos y por ahora, está resultando que el maestro es él, me enseña cosas que había olvidado, como el juego, o contemplar el vuelo de una bolsa como algo bello y extraordinario, una nueva mirada que, sin duda, es solo el principio de esta aventura. Cómo esa pizarra será motivo de júbilo para ti y tus nietos.

Una suerte este encuentro con tus versos, apreciado Eduardo, siempre es un placer leer tus poemas
Un abrazo grande y un Venturoso Año Nuevo 2.017
Isabel
 
Última edición:
Querido maestro: Nada conocía de tu faceta profesional de enseñante en la Escuela de Ingeniería Civil pero, una vez aclarada esta faceta tuya, te diré que el oficio del magisterio es uno a los que más reverencio por haber sido mi padre también profesor universitario. También otros tres hermanos cumplen con esta misión de manera eficaz y vocacional. Admiro esa figura del maestro como referente para el discípulo. Lo que escribiste en el pizarrón que ahora está limpio quedó dentro de las anotaciones y las mentes de tus pupilos. Ahora y aquí te necesitamos con otro pizarrón para enseñarnos y encauzarnos en este quehacer que nos ocupa. A mí ya me has aconsejado varias veces y creo haber tomado buena nota de tus enseñanzas. Referente al soneto diré que es de maestro. Así lo veo.
Con mi abrazo y admiración.
Salvador.
Muchas gracias por tus palabra estimado Lesmo, por lo que dices,
veo que comprendes entonces el sentido de mi poema,
una etapa termina y comienza otra, hasta que se pueda,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Sin haber leído el comentario de Luis ni tu respuesta, ya me parecía que este soneto tenía alguna historia detrás y que la estabas expresando con mucho ingenio poético, y tras leer tu respuesta a Luis se me ha confirmado mi parecer inicial respecto a este excelente soneto.

Pronto serás, pues, profesor emérito pero yo creo que con tus nietos vas a tener oficio para rato, además de que con tus otros oficios y aficiones (el arte de la pintura, la talla de la madera, y la poesía) no vas a tener tiempo de aburrirte, seguro.

Mi felicitación y un cordial saludo.
Muchas gracias estimado JMacgar, por eso de "Profesor Emérito", que suaviza las implicancias de la edad,
por un lado siento un alivio porque descansaré un poco más y por el otro lamento dejar el aula de la Universidad, que me ha dado muchas satisfacciones;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Un correcto y bonito soneto, estimado, que me ha recordado una antigua polémica (de la época del divino Herrera) que algunos consideran vigente, acerca de la inelegancia de los endecasílabos terminados en aguda: leí un paper reciente donde insistían en esto al comparar los endecasílabos de Diego Hurtado de Mendoza con los de Garcilaso (que evitaba la terminaciones agudas, imitando a los italianos)... Personalmente la considero sepultada por la historia, como tantas otras polémicas.

Recientemente he iniciado mi trámite jubilatorio, así que es altamente probable que no vuelva a usar el pizarrón frente a alumnos: es una pérdida importante, sin duda, si uno lo ha hecho buena parte de su vida. Los nietos, por lo menos los míos, se resisten a escuchar las «enseñanzas del abuelo», aunque también es cierto que no suelo ponerme ante ellos en actitud profesoral.

abrazo
Jorge
Muchas gracias Musador,
por tu detallado comentario,
tienes razón en eso de los versos agudos,
pero no siento para nada esa limitación,
será por tantos que hemos leído que ya ni se notan como indeseables,
lo de los nietos, pienso que no se debe encarar como una clase, sino como un juego,
que de eso los niños saben más que nosotros;
un saludo,
Eduardo
 
Precioso soneto, Eduardo. Lo he leído varias veces y transmite usted un mensaje que enternece. Me gusta la gente que enseña, me gusta la pizarra, la tiza y el borrador.

Me ha recordado a mi profesor de Lengua, por cierto, también se llamaba Eduardo.

Estoy convencido de que su jubilación tiene una buena alacena, llena de todo lo que alimenta el espíritu. Llena de recuerdos, de pizarras y de tizas dispuestas a pintar o escribir de colores su nueva etapa.

Gracias por compartir y además por hacerlo de manera tan generosa.

Saludos cordiales
Muchas gracias estimado Rafael, por tu mirada atenta y respetuosa,
es cierto que me llevo muchos recuerdos, casi todos buenos,
y darían para un libro;
un saludo cordial,
Eduardo
 
...Y no sabes cuánto agradecemos a tus dos pizarrones, estimado maestro. Porque yo particularmente he aprendido muchíiiiisimo
con tus enseñanzas. A Dios doy gracias por haber llegado a esta (tu escuela) Y cada vez que te leo apercibo lo mucho que me queda por aprender. Gracias por tu magnífica tarea de educador.

Ha sido un placer la lectura.
Feliz navidad, un abrazo.
Muchas gracias querida Marah por tu generosa mirada,
me alegra mucho que sientas que he sido útil en alguna medida,
eso me reconforta y da sentido a todo este tiempo;
un abrazo,
Eduardo
 
Muy tierna y hermosa me resulta esa elección de la pizarra para expresar ,en tus versos, el reiro de esa bella profesión que es, enseñar , y esa otra pizarra de maestro, para mostrar el primer día del resto de tu vida, que tendrá tizas de colores, porque tu creatividad se desborda y le dedicaras más tiempo a los pinceles y a tus artesanías. ¡Afortunados tus nietos!.
Yo solo tengo uno de apenas tres añitos y por ahora, está resultando que el maestro es el, me enseña cosas que había olvidado, como el juego, o contemplar el vuelo de una bolsa como algo bello y extraordinario , una nueva mirada que, sin duda, es solo el principio de esta aventura. Comó esa pizarra será motivo de júbilo para ti y tus nietos.

Una suerte este encuentro con tus versos, apreciado Eduardo, siempre es un placer leer tus poemas
Un abrazo grande y un Venturoso Año Nuevo 2.017
Isabel
Muchas gracias querida Libélula, por acercarte con palabras tan lindas y reconfortantes,
los niños son como un refugio donde las cosas ingratas se olvidan y todo luce bien,
un abrazo,
Eduardo
 
Los dos pizarrones

Ver el archivos adjunto 42793
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Un pizarrón que ya no escribiré,
y otro que tengo aún sin estrenar,
¿es que la vida vuelve a comenzar?
¿o es la señal por algo que ya fue?
.
Los dos los tuve con amor y fe
en ambos tuve la intención de dar,
pues el mayor regalo de enseñar
fue para mí, y luego al que enseñé.
.
Se concluye una etapa de jacintos,
por no decir que nunca fue de pan,
ya que nutrirse con un pan no alcanza.
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Hay otros alimentos muy distintos,
por eso no desistiré en mi afán
mientras tenga una pizca de esperanza.
.
Eduardo León de la Barra
Diciembre de 2016
Cuánta nostalgia
y cuánta alegría
porque donde estás
ya no duele ni la sombra
ni el alma
cuánta magia en tu pluma
y qué grande el poeta
el maestro y el amigo
qué grande...
 
Muchas gracias querida Libélula, por acercarte con palabras tan lindas y reconfortantes,
los niños son como un refugio donde las cosas ingratas se olvidan y todo luce bien,
un abrazo,
Eduardo
Querido Maestro, volver a este poema y a tus palabras, me emociona a limites, no puedo estar mas de acuerdo con lo que me dices:
"los niños son como un refugio donde las cosas ingratas se olvidan y todo luce bien",

Contemplar la vida desde la mirada de un niño de nuevo y retomar las tizas de colores para nuestras letras en ese tramo de nuestra existencia...que gran enseñanza dejaste de nuevo, vaciarse de todo y simplemente mirar la vida con esa mirada de un niño, aprender de él a volver a encontrar belleza en lo insignificante, donde todo es nuevo a nuestros ojos, ellos no lo enseñan de nuevo, hay que estar atentos porque hay cosas que olvidamos cuando dejamos atrás nuestra añorada infancia. Gracias por dejar, sin pretenderlo, una nueva lección de vida querido Maestro, sigues entre nosotros...
 
Última edición:
¡Qué poema más bello! Como profesora al frente de alumnos, me alcanza en pleno sentimiento, esa nostalgia por el pizarrón. por la alegría contagiosa de los adolescentes que incentivan el espíritu del maestro con sus preguntas, con sus bromas, con su cariño que te alcanza y te renueva en el aula diariamente. Gracias por este poema encantador que no conocía y guardaré en mi cofre de letras preciosas. Fue un impacto directo al corazón.
 
Última edición:
Muchas gracias querida Maygemay, por esa mirada algo compasiva y certera a mi poema,
un abrazo,
Eduardo
¡Qué poema más bello, dulce y nostálgico, Eduardo, y al mismo tiempo optimista! Te felicito por el vuelo lírico enternecedor de despedida y búsqueda.
Cordialmente
Bello poema Eduardo, he leído el comentario a Luis. Me imagino lo frustrante pero me complace saber que estás bien y ocupado con esos lindos nietos. Le cuento que tengo 2 { Gavin y Camila]. Un abrazo amigo
 

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