belenidea
Poeta recién llegado
Por miles de puertas es que uno puede escapar.
Miles son los caminos que conducen a ninguna parte.
Millones son las razones que hay disponibles para no moverse.
Son considerables los orificios por donde se filtran las oportunidades y las ilusiones se van por todos los coladores.
Basta con hacerte un té para que un pensamiento se funda en su saquito, y olvidate.
Es muy curioso que aún así, ahora te encuentres acá.
Tengo muy en claro que quizás todo esto que escribí durante varios años tenga muchos defectos: faltas de ortografía, errores de redacción, puntos de menos y comas de más.
Seguramente no te gusten mis palabras y te muerdas el labio inferior de tu boquita rosa mientras lees mis tonteras. Pero lo lamento....estas son mis verdades. Estas verdades no encontraron ningún agujerito, ninguna rejilla en ninguna baldosa y si no las dejaba acá, me hacían chichones que a la noche no me dejaban pegar un ojo.
Perdoname, no se escapar.
No se huir.
Simplemente, me quedo, y mi tiempo me ofrece sustratos que coquetean con la publicación de un dolor privado, de una duda personal, de una llaga propia. Vos lees lo ajeno paspando con los dientes el labio de tu boquita rosa.....nada mas. No temas! podes descansar en la absoluta tranquilidad; vos sólo lees, a mi me toco lo peor….pero ojo! también lo mejor.
Miles son los caminos que conducen a ninguna parte.
Millones son las razones que hay disponibles para no moverse.
Son considerables los orificios por donde se filtran las oportunidades y las ilusiones se van por todos los coladores.
Basta con hacerte un té para que un pensamiento se funda en su saquito, y olvidate.
Es muy curioso que aún así, ahora te encuentres acá.
Tengo muy en claro que quizás todo esto que escribí durante varios años tenga muchos defectos: faltas de ortografía, errores de redacción, puntos de menos y comas de más.
Seguramente no te gusten mis palabras y te muerdas el labio inferior de tu boquita rosa mientras lees mis tonteras. Pero lo lamento....estas son mis verdades. Estas verdades no encontraron ningún agujerito, ninguna rejilla en ninguna baldosa y si no las dejaba acá, me hacían chichones que a la noche no me dejaban pegar un ojo.
Perdoname, no se escapar.
No se huir.
Simplemente, me quedo, y mi tiempo me ofrece sustratos que coquetean con la publicación de un dolor privado, de una duda personal, de una llaga propia. Vos lees lo ajeno paspando con los dientes el labio de tu boquita rosa.....nada mas. No temas! podes descansar en la absoluta tranquilidad; vos sólo lees, a mi me toco lo peor….pero ojo! también lo mejor.