Necesito saber del porqué eres
en mi carne la piel que se renueva,
de mi sed, agua fría en que se abreva,
y en mis entrañas luz de amaneceres.
Necesito entender, cuando te mueres,
si es por ser mi cobijo cuando nieva,
si por calmar mi frío entre tu cueva
o por saber ya hoy de mis ayeres.
Me impacienta la voz de tus ensueños
y si ríes o lloras cuando callas:
¡ven a volar conmigo a mis empeños!,
que te daré mis alas y mi suerte
allí donde se libran tus batallas,
...¡y todo lo que soy para tenerte!
Vaya sorpresa, Lomita, la de la poesía libre, en el Foro de Clásica. Que escondido te lo tenías. ¡Pero si resulta que tienes la misma facilidad para componer en clásica que en libre! Y me pregunto, ¿ Por qué no has compuesto en más ocasiones en estos registros?, es que...¡¡Por todos los Dioses!!, has compuesto un sonetazo como la copa de un pino, o dicho de otra forma, un soneto del copón divino.
Lo tiene todo, una lírica que se eleva en el ondulante pentagrama en el que cada una de tus letras son una nota musical de sublime sinfonía, un exquisito, rico, alto, ajustado, preciso, y precioso vocabulario, una fuerza, una intensidad que sobrecoge por la belleza poética sobre la que navega, todo eso, respecto al contenido. Respecto al continente:
Excelentes presentación y nudo en los cuartetos, magnífico enlace entre la presentación y nudo, y entre el desenlace o cierre, en el primer terceto, y un desenlace o cierre de antología, en el segundo terceto, siendo cúlmen de ese cierre el último verso.
La métrica toda, ritmos de cantidad, acento, entonación, y timbre, a mi juicio, perfecto, sin fallo alguno, pues aunque el soneto contenga algunos acentos contiguos (de los llamados antirrítmicos) no se distorsiona el ritmo en ningún momento, bien al contrario, suenan de maravilla en mi oído (y mi oído es un prodigio, jajajajajajaja. Otra cosa no sabré, pero los Dioses me bendijeron con un oído para la poesía de antología, jajajajajajaja). Es que no siempre esos acentos distorsionan el ritmo, no siempre, en muchas ocasiones, lo hacen aún más bello, eufónico, sonoro, y refuerzan el contenido del verso en cuestión, y este es tu caso, en tu soneto, han embellecido el ritmo y reforzado el sentido de los versos implicados.
En resumen, has escrito un soneto que es, a mi juicio, para enmarcar en letras de oro. En ti pervive una poetisa de las doradas y pretéritas eras en las que la poesía se coronaba con diademas de nácar y plata. Y yo me siento inclinado a coronarte, hoy, aquí, y ahora, con esas guirnaldas, elevada y sublime poetisa.
Hinco rodilla en tierra, y te rindo pleitesía, pues tan soberbia obra poética la merece, así como la merece la emotiva poetisa (tú) de cuyo corazón y pluma ha surgido.
Besos, hormiguilla linda, besos, florecilla de las riberas del Genil, besos, gacelilla esbelta, besos, querida amiga, besos elevada y sublime poetisa, besos en alas de los vientos.