CemaJerez
De Cádiz al cielo
Los caballos de nuestra ciudad
han llevado al pueblo en volandas
a la más oscura eternidad
con el mono y su ignorancia.
El vinagre en nuestras venas,
más fuerte que Poseidón,
con más hambre ya que pena
y más delgados que el Perdón.
Larga es nuestra calle,
su Gallo canta temprano
para nada si no hay nadie.
Falta gente y más trabajo.
El vino nuestro compañero,
nos perdona y nos olvida
que hay taurinos rocieros
que quieren morir arriba.
Ruge sorda la 600
llamando a sus camaradas.
Van a invadir mi tierra
con la muerte más barata.
Hasta que me pierdo,Alameda,
caen rendidas mis alas
y confieso que aquí el hombre
se separa de su alma.