Es simple para ti mostrar desnudos
en íntima verdad con sus temores.
Zurcidos los martillos y las flores.
Sutil encanto que nos deja mudos.
Desprendes el pasado de tus hombros.
Borras la huella del antiguo viaje.
No requieres cargar un equipaje.
Los trofeos y lauros son escombros.
La forma natural del ser humilde
aquella que tu letra no menciona
siendo más falsa cuando más pregona.
Así lleva la "í” correcto tilde.
Tu casa luce rancia, pestilente.
Entre dientes se muerden los cuchillos.
Lo vano de cerrojos y pestillos.
Del éxodo custodios, rara gente.
Exploras nuevas formas, otras voces
con el preciso tacto que nos toca
al no mover un dedo ni tu boca
por la difícil vía de tus goces.