Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pensar que esta herida se ahonda
cuanto más pienso en ti,
me hace culpable de este inmenso
dolor de pecho.
Estos, tus recuerdos;
vendaval de llanto que
se quiebra en mis ojos
enrojecidos
El entonces idilio
se hizo niebla,
arena que cepulta en sigilo el amor
Aquel vaivén de bisagras
sugetando un adiós implacable,
miestras entre brechas, espero
que te des vueltas y descanses
tus cálidos pies en mi gélida
alcoba en llantos
Qué inoportunas horas,
evocando el dolor ajeno,
burlándose del corazón herido
sin reparar en lo que duele un adiós.
Mirar los crepúsculos teñidos de
bronce y plata, saber que tras ellos
solo queda la bruma,
un espeso
manto de caminante espuma,
como el virus amargo que me invade,
y me ahoga en nostalgias y la esperanza frustrada.
cuanto más pienso en ti,
me hace culpable de este inmenso
dolor de pecho.
Estos, tus recuerdos;
vendaval de llanto que
se quiebra en mis ojos
enrojecidos
El entonces idilio
se hizo niebla,
arena que cepulta en sigilo el amor
Aquel vaivén de bisagras
sugetando un adiós implacable,
miestras entre brechas, espero
que te des vueltas y descanses
tus cálidos pies en mi gélida
alcoba en llantos
Qué inoportunas horas,
evocando el dolor ajeno,
burlándose del corazón herido
sin reparar en lo que duele un adiós.
Mirar los crepúsculos teñidos de
bronce y plata, saber que tras ellos
solo queda la bruma,
un espeso
manto de caminante espuma,
como el virus amargo que me invade,
y me ahoga en nostalgias y la esperanza frustrada.
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