Malucita
Poeta recién llegado

Hace frío, los hilos bruñidos de la lluvia ensayan continuación y el escenario del asueto abre el telón
El día esquía celosamente, despabila respiración en cada ráfaga de suspiro, que fecunda el viento.
Ausencia de halitos tibios, aceleran melancolías y el aura encogida por los espacios de tiempo salpica de soledad.
Los pajaritos acunan el madrigal y los altos de los segundos,buscan levantar sus remos, que han caído en el despejar de la nueva temporada.
Las flores sacuden sus vestidos, lucen elegantes, otro rocío asomará y las maripositas piropean el empeño de asediar.
Los árboles aciertan en los cálices y en una danza mezclan hipados besos, con la ambrosía de sus labios pulposos.
Los colegiales sonrientes y con sus mochilas al costado, van por esas las calles, aún húmedas y llenas de hojas marchitas...Uno que otro se distrae...
Los semáforos y las luces de los faroles, se eternizan lívidos y el enojo de los transeúntes se avizora, entre el murmullo de lo inquietante.
El astro rey, desde su alcoba anuncia descanso y otra estación con olor nuevo, prorrumpe de momento.
La musicalidad de las horas, impulsa al velero navegar por la invisible piel exótica, que arrastra pétalos como sueños de marinero.
Bandadas de mariposas revolotean sobre el sillón del viejo reloj, que se silencia ante el asedio incontestable.
Las cuerdas azul añil, de la vieja guitarra improvisan chasquidoy el cielo parece plisarse entre los dedos de la inocente brisa, que se dibuja desde el tejado azul mar.
Las montañas entre la locura y el equilibrio gritan en carne viva un te amaré, arriesgando lo prohibido entre lo falso y lo cierto.
El tiempo con las manos frías y su falta de ortografía, con ganas de no saber perder, acecha la noche para amar otra vez.
La luna con sus defectos y manías, a golpe de recuerdos hasta el último momento, camina solitaria con su pena que la hace llorar, dice que alguien vino y se fue.
Ventanas entreabiertas, mensajes ignorados, es el inicio de una nueva fase.
Vientos de cambios florecen y el amor viaja entre las alas de un ayer
El día esquía celosamente, despabila respiración en cada ráfaga de suspiro, que fecunda el viento.
Ausencia de halitos tibios, aceleran melancolías y el aura encogida por los espacios de tiempo salpica de soledad.
Los pajaritos acunan el madrigal y los altos de los segundos,buscan levantar sus remos, que han caído en el despejar de la nueva temporada.
Las flores sacuden sus vestidos, lucen elegantes, otro rocío asomará y las maripositas piropean el empeño de asediar.
Los árboles aciertan en los cálices y en una danza mezclan hipados besos, con la ambrosía de sus labios pulposos.
Los colegiales sonrientes y con sus mochilas al costado, van por esas las calles, aún húmedas y llenas de hojas marchitas...Uno que otro se distrae...
Los semáforos y las luces de los faroles, se eternizan lívidos y el enojo de los transeúntes se avizora, entre el murmullo de lo inquietante.
El astro rey, desde su alcoba anuncia descanso y otra estación con olor nuevo, prorrumpe de momento.
La musicalidad de las horas, impulsa al velero navegar por la invisible piel exótica, que arrastra pétalos como sueños de marinero.
Bandadas de mariposas revolotean sobre el sillón del viejo reloj, que se silencia ante el asedio incontestable.
Las cuerdas azul añil, de la vieja guitarra improvisan chasquidoy el cielo parece plisarse entre los dedos de la inocente brisa, que se dibuja desde el tejado azul mar.
Las montañas entre la locura y el equilibrio gritan en carne viva un te amaré, arriesgando lo prohibido entre lo falso y lo cierto.
El tiempo con las manos frías y su falta de ortografía, con ganas de no saber perder, acecha la noche para amar otra vez.
La luna con sus defectos y manías, a golpe de recuerdos hasta el último momento, camina solitaria con su pena que la hace llorar, dice que alguien vino y se fue.
Ventanas entreabiertas, mensajes ignorados, es el inicio de una nueva fase.
Vientos de cambios florecen y el amor viaja entre las alas de un ayer
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