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Lo que escribo no es poesía

anaximandro

Poeta recién llegado
Sé que muchos dirán que lo que escribo no es poesía,
que se trata,
en realidad,
de una proclama política
o,
cuando mucho,
del panfleto incendiario de un iluso
y yo seré el primero en darles la razón.
Porque la poesía sólo sirve
para la delectación morbosa
de la autosatisfacción egoísta de la vanidad,
para anestesiar la naturaleza verdadera de las emociones
y los sentimientos más profundamente arraigados
del humanismo consecuente,
para callar incluso el grito de reclamo
frente a las perversiones abusivas
de unas cuantas decenas de fatuos multimillonarios
o las maquinaciones aberrantes de sus lacayos
en las esferas del poder público.

¿Qué es del dolor incesante que estruja las miserias
en las barrigas llenas de hambre y de lombrices
de millones de infantes en el mundo?
¿Hay acaso un poeta verdadero
que pueda hablar de tales cosas
mientras en la nevera de su casa
le esperan los manjares exquisitos de su concupiscencia
con el becerro de oro de la fascinación?
¿No prefieren buscar,
por el contrario,
en la excentricidad rebuscada de expresiones sin sentido
la causa justificada de todos sus anhelos?
Y pomposamente le llaman poesía total,
totalidad significativa de la poética de vanguardia,
significado absoluto de los significantes poéticos,
metasemántica poética,
semiosis de la totalidad significativa del signo poético
y vaya usted a saber cuántas barbaridades lingüísticas
y semánticas más se les pueda ocurrir
para denominar la tan aberrante
como patética ausencia de sentido de humanidad
que campea victoriosa en los terrenos minados de la poesía.

Yo por eso no escribo poesía,
eso se lo dejo a la divina especie de la retórica,
a los perfumaditos amanerados
que comen los mendrugos de su ignominia
al amparo de las instituciones culturales del estado capitalista,
a los arribistas explotadores del arte y la palabra
que escalan los sitiales
de premios y certámenes desperdigados por el mundo
como zanahorias para los burros
que mueven el molino de las políticas culturales
de gobernantes bárbaros e incultos.
Basta sólo mirar los estantes de las librerías,
buscar y rebuscar en los contenidos de folletines y plaquetas de las áreas de difusión cultural
de las universidades del estado
y de la iniciativa privada
(donde la cosa se pone peor aún),
o en los sitios que pululan como hongos
por la red microelectrónica de internet,
para tener que salir corriendo
asqueado de tanta mierda miserable
a vomitar en el primer excusado al alcance de la mano.

Yo por eso no escribo poesía.
Dejé de hacerlo
para que mi conciencia me dejara comer
tranquilamente
los mendrugos de miseria de mi mesa.
Para que mi interior
saturado de rabia
contra el podrido orden del agonizante capitalismo
me permitiera exclamar el grito de reclamo,
la consigna furiosa y militante;
para cambiar la frágil e inútil alma de un bolígrafo
por la bandera roja de la revolución social;
para tomar en mis manos
unidas a las manos de otros muchos como yo
la tarea de construir un mañana sin miseria,
sin capitalistas arrogantes,
sin políticos corruptos y mezquinos
y sin poetas de café
empeñados en levantar la babel de sus absurdos.
Para que
entonces sí
tenga sentido la poesía.
 
Te felicito, un escrito absolutamente directo. Mi opinión es que más que culpar a la poesía, que es mero instrumento y no finalidad en sí misma, se podría culpar a los que están al frente de sus mecanismos para crearla, producirla y beneficiarse de ella. Por lo demás, la poesía es tan culpable como la pintura o la escultura de nuestra codicia y egoismo. En general, los artistas conocidos y reconocidos socialmente suelen ser cortesanos del poder, pues de él comen, puesto que de un cuadro o de una figura poco alimento se puede sacar, sino que se lo pregunten, para empezar, a Van Gogh; en parecida injusta situación ¿Pudo, siendo de familia burguesa y de derechas, salvarse de una muerte ignominiosa el maltrecho Federico García Lorca? Su poesía, enemiga del poder, fue pagada con un tiro por la espalda mientras su asesino sentenciaba: "Por maricón", no siendo el sexo lo que juzgaban sino su traición, que era simplemente pura rebeldía ante las injusticias que veía. Entiendo que estés harto de tantas tonterías cuando el estómago reclama otra materia. Por lo demás, estoy contigo absolutamente de acuerdo en todo. Dejémonos de monsergas y luchemos por tener un plato sobre la mesa y un techo digno donde tener una vida digna, pero después de esto ¿Qué sería del hombre sin el arte? Sin la transcendencia del arte el ser humano sería mucho pero, sería tan solo un bicho errante. El hombre y su historia, más allá de sus guerras, sus muertes, sus luchas transciende a la historia con el arte que, además, es ciencia:"La cuevas de altamira", "Los pirámides de Egipto y sus jeroglíficos", "Los escritos amanuenses", La traducción de la Biblia en lenguaje popular (todo un puñetazo directo al poder supremo eclesiástico), La catedrales, el Street Art de Banksy, absolutamente contestatario, etc. Te felicito por tu mensaje, es necesario recordar dónde vivimos y qué pisamos pero el arte ha hecho que exista la democracia, los derechos del hombre, ha convertido al hombre en un ser humano y no en un animal que es por lo que el poder lucha continuamente por quitárnos ese derecho, si el poder accede a que todo ser puede crear arte y transcender, tiene que respetarlo, educarlo, mantenerlo porque es un ser superior, cada uno en sí mismo. Por eso, no le echemos la culpa al Arte. Un fuerte abrazo
 
Si va a una librería y mira los estantes no verá ningún libro de poesía, tal vez uno, con mucha suerte; y de hacer dinero escribiendo versos, ni le cuento, es más fácil que le toque la lotería cuarenta veces. Los poetas han trabajado casi por amor al arte y son los que más han contribuido a cambiar para mejor el mundo, pagando con la muerte en muchos casos, y muchísimos con cárcel y miserias. Se le saluda.
 
Te felicito, un escrito absolutamente directo. Mi opinión es que más que culpar a la poesía, que es mero instrumento y no finalidad en sí misma, se podría culpar a los que están al frente de sus mecanismos para crearla, producirla y beneficiarse de ella. Por lo demás, la poesía es tan culpable como la pintura o la escultura de nuestra codicia y egoismo. En general, los artistas conocidos y reconocidos socialmente suelen ser cortesanos del poder, pues de él comen, puesto que de un cuadro o de una figura poco alimento se puede sacar, sino que se lo pregunten, para empezar, a Van Gogh; en parecida injusta situación ¿Pudo, siendo de familia burguesa y de derechas, salvarse de una muerte ignominiosa el maltrecho Federico García Lorca? Su poesía, enemiga del poder, fue pagada con un tiro por la espalda mientras su asesino sentenciaba: "Por maricón", no siendo el sexo lo que juzgaban sino su traición, que era simplemente pura rebeldía ante las injusticias que veía. Entiendo que estés harto de tantas tonterías cuando el estómago reclama otra materia. Por lo demás, estoy contigo absolutamente de acuerdo en todo. Dejémonos de monsergas y luchemos por tener un plato sobre la mesa y un techo digno donde tener una vida digna, pero después de esto ¿Qué sería del hombre sin el arte? Sin la transcendencia del arte el ser humano sería mucho pero, sería tan solo un bicho errante. El hombre y su historia, más allá de sus guerras, sus muertes, sus luchas transciende a la historia con el arte que, además, es ciencia:"La cuevas de altamira", "Los pirámides de Egipto y sus jeroglíficos", "Los escritos amanuenses", La traducción de la Biblia en lenguaje popular (todo un puñetazo directo al poder supremo eclesiástico), La catedrales, el Street Art de Banksy, absolutamente contestatario, etc. Te felicito por tu mensaje, es necesario recordar dónde vivimos y qué pisamos pero el arte ha hecho que exista la democracia, los derechos del hombre, ha convertido al hombre en un ser humano y no en un animal que es por lo que el poder lucha continuamente por quitárnos ese derecho, si el poder accede a que todo ser puede crear arte y transcender, tiene que respetarlo, educarlo, mantenerlo porque es un ser superior, cada uno en sí mismo. Por eso, no le echemos la culpa al Arte. Un fuerte abrazo

El arte como constructo de goce estético, más en tanto poiésis que en cuanto tékhne, amable Babel, sólo fue posible cuando la sociedad humana ya se había enredado en conflictos socioeconómicos insolubles. En este sentido, el arte es la expresión no sólo de un refinamiento cultural de la humanidad; sino, fundamental y principalmente, de la privación de una gran masa de individuos de la especie de la posibilidad de tal refinamiento cultural. Masas sometidas a la brutalidad y la violencia del trabajo forzado para proveer a la minoría dominante de los bienes de consumo necesarios y suficientes, para posibilitar y garantizar el tiempo para el ocio creativo y su disfrute a la tal minoría dominante. En tanto y en cuanto persistan las condiciones que hacen posible para los menos lo que es privativo para los más, el arte seguirá siendo privilegio de la minoría y los artistas, de manera general, desde luego, monos de feria de los potentados.

Claro que hay periodos de agitación revolucionaria en los que el arte, como producto social, no puede menos que expresar, a su vez, los elementos contradictorios de tales agitaciones revolucionarias; sin embargo, una vez establecido e institucionalizado un nuevo modo de privilegios y privaciones; el arte, de igual manera, se establece e institucionaliza no sólo en sus modos de expresión, sino en sus medios de producción. Baste observar el paradigmático ejemplo del movimiento vanguardista en el que la desconstrucción de lo estético conduce a un arte grotesco y brutal, absolutamente irreverente e incoherente, que ha terminado por imponerse en las salas de exposición, en los escenarios, en las editoriales, en las instituciones del estado, en la crítica profesional y en las calles; y que, faltaba más, rinde extraordinarios dividendos pecuniarios a sus creadores y promotores.


La función social del arte, hoy por hoy, es absolutamente alienadora… más aún en sus expresiones radicalmente vanguardistas, en la medida en que tienden a realizar simbólicamente, en abstracto pues, la revolución real en la revolución ideal.


Con afecto te abrazo.
 
Una forma diferente de escupir poesía, sin duda, estoy contigo.
Saludos, te seguiré leyendo, no lo dudes.
 
Évano;5320381 dijo:
Si va a una librería y mira los estantes no verá ningún libro de poesía, tal vez uno, con mucha suerte; y de hacer dinero escribiendo versos, ni le cuento, es más fácil que le toque la lotería cuarenta veces. Los poetas han trabajado casi por amor al arte y son los que más han contribuido a cambiar para mejor el mundo, pagando con la muerte en muchos casos, y muchísimos con cárcel y miserias. Se le saluda.

Amable Évano: Las librerías que rondo abundan en estantes abarrotados de nuevos volúmenes de poemarios... y bueno, ¿qué decir de la divina especie de la retórica? Hay tanta vanidad en el mundo del arte que me enferma... la gran mayoría no pasan de ser meros explotadores del arte, vividores de la palabra, burócratas de la cultura... Es más fácil encontrar buenos poetas y mejor poesía en muchos de los blog´s solitarios que pululan en la red virtual... En cuanto a la lírica vulgar, la que campea victoriosa en el mercado de las compañías disqueras, pareciera surgir de un infinito expendedor de churros...

Pero tu experiencia, seguramente, es muy diferente a la mía...

Salud y bienestar...
 
Última edición:
Una forma diferente de escupir poesía, sin duda, estoy contigo.
Saludos, te seguiré leyendo, no lo dudes.

La memoria y sus laberintos me han llevado merced a tu comentario, amable Pilar Molina, a recordar ahora mismo un pequeño poema escrito bajo los efectos enervantes de la drogadicción de un entrañable camarada de parrandas, dirigido, justamente, contra la divina especie de la retórica de mi ciudad natal:

Miles de orgasmos en mi cerebro
que vuestros corazones mongólicos no alcanzan a ver,
como tampoco alcanzan a descifrar
la descarada sonrisa que os estoy escupiendo.


Él terminó jalando el llamador de un revólver justo bajo su bóveda palatina, en tanto que aquellos a quienes tan despectivamente declamara sus poemas, siguen comodamente instalados en las instituciones culturales del estado capitalista.

Te abrazo con afecto.
 
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