K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
El aire se prolonga de maldiciones en las manos,
de las llagas que botan mis sesos
con tal de jamás articular tu nombre.
Me voy al precipicio conocido
a donde envié al suicidio
a aquellas alas primerizas,
que se ahogaron en la espuma
de un mar de falacias,
atracadas en tu laringe.
Estoy aquí,
aún sigo de pie,
unas manos temblorosas
me sacaron del reflejo de la charca
donde habitaba yo
y mis ojos encerrados en el trino
a monocolor del sonido del silencio.
No me importan
los años perdidos en la nada
ni el hueco funerario
que me tejí en la distancia.
Mi paso, dejo de envejecer solo
en torbellinos siderales
de nostalgia condensada.
Una voz que se doblaba para abrazar
el lamento entre mis letras,
supo levantar el espíritu
que se retorcía en la tántrica posición
de todos los dolores.
Tú encontraste la verdad en otro nombre,
ahora yo abro los ojos húmedos de sueño
y otro rostro alimenta mis mañanas.
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