Lo que no nos enseñan

Señorita Avellaneda

Poeta recién llegado
Nos enseñaron a ser felices en compañía, a ser sobradamente agradecidos por tener una mano que tocar o unos ojos que mirar...
Nos han enseñado con tanta terquedad que las penas se desvanecen cuando hay alguien más,
Que el mundo florece más coloridamente cuando no se está solo y que siempre es mejor tener alguien con quien pelear.
Sólo una cosa no nos enseñaron, y es a vivir en soledad, a soportar tibia y calladamente la soledad.
Nunca nos dijeron, porque nunca nadie se animó, a hablar sobre la dolorosa y honda compañía de la ausencia,
De buscar ingenuamente un par de ojos que te miren, que te toquen con dulzura, y no encontrar más que los propios angustiados por tan injusto destino.
Nadie nos habla del dolor que trae la noche, del ardor en la garganta cuando la luna brilla.
No nos enseñan a ser felices en la completa ausencia, a reír con uno mismo, y caminar con los pies cruzados de amargura.
La soledad es palabra prohibida en nuestros días, es la mismísima negación de la vida...
Nadie enseña, porque nadie sabe aún, como vivir de soledad sin antes haber muerto, unas tantas veces.
 
Nos enseñaron a ser felices en compañía, a ser sobradamente agradecidos por tener una mano que tocar o unos ojos que mirar...
Nos han enseñado con tanta terquedad que las penas se desvanecen cuando hay alguien más,
Que el mundo florece más coloridamente cuando no se está solo y que siempre es mejor tener alguien con quien pelear.
Sólo una cosa no nos enseñaron, y es a vivir en soledad, a soportar tibia y calladamente la soledad.
Nunca nos dijeron, porque nunca nadie se animó, a hablar sobre la dolorosa y honda compañía de la ausencia,
De buscar ingenuamente un par de ojos que te miren, que te toquen con dulzura, y no encontrar más que los propios angustiados por tan injusto destino.
Nadie nos habla del dolor que trae la noche, del ardor en la garganta cuando la luna brilla.
No nos enseñan a ser felices en la completa ausencia, a reír con uno mismo, y caminar con los pies cruzados de amargura.
La soledad es palabra prohibida en nuestros días, es la mismísima negación de la vida...
Nadie enseña, porque nadie sabe aún, como vivir de soledad sin antes haber muerto, unas tantas veces.
Siempre será difícil aceptar a la Soledad como compañía pero hay veces que esta es necesaria. Es cierto, nadie nos habla del dolor, de la ausencia, de lo que siente uno cuando el silencio te abriga, de eso se encarga la vida misma.
Un placer disfrutar de tus letras Señorita Avellaneda.
Saludos cordiales
ahhhhh y bienvenida a Mundopoesía deseando de que disfrutes de cuanto leas como acabo de hacerlo yo con tus letras.
 
Nos enseñaron a ser felices en compañía, a ser sobradamente agradecidos por tener una mano que tocar o unos ojos que mirar...
Nos han enseñado con tanta terquedad que las penas se desvanecen cuando hay alguien más,
Que el mundo florece más coloridamente cuando no se está solo y que siempre es mejor tener alguien con quien pelear.
Sólo una cosa no nos enseñaron, y es a vivir en soledad, a soportar tibia y calladamente la soledad.
Nunca nos dijeron, porque nunca nadie se animó, a hablar sobre la dolorosa y honda compañía de la ausencia,
De buscar ingenuamente un par de ojos que te miren, que te toquen con dulzura, y no encontrar más que los propios angustiados por tan injusto destino.
Nadie nos habla del dolor que trae la noche, del ardor en la garganta cuando la luna brilla.
No nos enseñan a ser felices en la completa ausencia, a reír con uno mismo, y caminar con los pies cruzados de amargura.
La soledad es palabra prohibida en nuestros días, es la mismísima negación de la vida...
Nadie enseña, porque nadie sabe aún, como vivir de soledad sin antes haber muerto, unas tantas veces.
Muertos, re muertos y devueltos. Por eso somos unos completos y asumidos autodidactas. Saludos cordiales para ti Señorita Avellaneda.
 
Nos enseñaron a ser felices en compañía, a ser sobradamente agradecidos por tener una mano que tocar o unos ojos que mirar...
Nos han enseñado con tanta terquedad que las penas se desvanecen cuando hay alguien más,
Que el mundo florece más coloridamente cuando no se está solo y que siempre es mejor tener alguien con quien pelear.
Sólo una cosa no nos enseñaron, y es a vivir en soledad, a soportar tibia y calladamente la soledad.
Nunca nos dijeron, porque nunca nadie se animó, a hablar sobre la dolorosa y honda compañía de la ausencia,
De buscar ingenuamente un par de ojos que te miren, que te toquen con dulzura, y no encontrar más que los propios angustiados por tan injusto destino.
Nadie nos habla del dolor que trae la noche, del ardor en la garganta cuando la luna brilla.
No nos enseñan a ser felices en la completa ausencia, a reír con uno mismo, y caminar con los pies cruzados de amargura.
La soledad es palabra prohibida en nuestros días, es la mismísima negación de la vida...
Nadie enseña, porque nadie sabe aún, como vivir de soledad sin antes haber muerto, unas tantas veces.
Nos muestran ciertos patrones para alinear un determinado comportamiento, pero nadie aprende por cabezazo ajeno. Y no todo está dicho, ni todo lo hemos hecho....
Ciertamente hay que tocar fondo varias veces para que cruja el suelo de la soledad.
Placer inmenso recorrer tus letras.
Saludos hasta tu espacio
Camelia
 
NUEVO TALENTO

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abrazo.bmp


¡FELICIDADES!

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Nos enseñaron a ser felices en compañía, a ser sobradamente agradecidos por tener una mano que tocar o unos ojos que mirar...
Nos han enseñado con tanta terquedad que las penas se desvanecen cuando hay alguien más,
Que el mundo florece más coloridamente cuando no se está solo y que siempre es mejor tener alguien con quien pelear.
Sólo una cosa no nos enseñaron, y es a vivir en soledad, a soportar tibia y calladamente la soledad.
Nunca nos dijeron, porque nunca nadie se animó, a hablar sobre la dolorosa y honda compañía de la ausencia,
De buscar ingenuamente un par de ojos que te miren, que te toquen con dulzura, y no encontrar más que los propios angustiados por tan injusto destino.
Nadie nos habla del dolor que trae la noche, del ardor en la garganta cuando la luna brilla.
No nos enseñan a ser felices en la completa ausencia, a reír con uno mismo, y caminar con los pies cruzados de amargura.
La soledad es palabra prohibida en nuestros días, es la mismísima negación de la vida...
Nadie enseña, porque nadie sabe aún, como vivir de soledad sin antes haber muerto, unas tantas veces.

FELICIDADES por el reconocimiento obtenido.
es un lujo poder leer esta bella obra de sutil
melancolia que se extiende y de deja esas
vocaciones que en prosa son pureza de arte literario.
saludos amables de luzyabsenta
 

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