Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ni siquiera ha salido el sol,
un joven y su pesada carga,
al pueblo otra vez bajó
cargado con naranjitas,
y colmado de esperanzas.
Así baja el campesino,
a vender su producción:
mandarinas, naranjas, flores,
lo que se dé en la estación.
Llega a su lugar muy temprano
y después de haber pagado
el soborno acordado,
espera el primer cliente
que a mediodía no ha llegado.
Apenas vendió una parte,
muy pequeña de la carga,
y piensa en sus pequeños hijos
que con tan poca plata,
para comer no van a librarla.
Pasan de la una de la tarde,
se extinguen las amas de casa,
el montón de naranjas no baja,
hay que comenzar a malbaratarlas.
Con su estrategia de negocios
apenas sacó para un taco,
que fue de sal con tortilla,
y eso que la sal ya la traía,
cree que es peor vivir en el ocio,
por eso a diario viene a vender,
aunque las ventas de este día,
no dieron para decente comer.
Unas galletas de animalitos,
es lo que le lleva a sus pequeñuelos,
la patria hoy dio muy poquito,
así se regresan muchos a su pueblos.
Y mañana volverá al mismo lugar,
con el mismo montón de naranjas
con el mismo sabor a tortilla con sal,
otra vez a la una, volverá a rebajarlas,
esta es la cotidiana realidad,
que no quieren ver las marchantas.
un joven y su pesada carga,
al pueblo otra vez bajó
cargado con naranjitas,
y colmado de esperanzas.
Así baja el campesino,
a vender su producción:
mandarinas, naranjas, flores,
lo que se dé en la estación.
Llega a su lugar muy temprano
y después de haber pagado
el soborno acordado,
espera el primer cliente
que a mediodía no ha llegado.
Apenas vendió una parte,
muy pequeña de la carga,
y piensa en sus pequeños hijos
que con tan poca plata,
para comer no van a librarla.
Pasan de la una de la tarde,
se extinguen las amas de casa,
el montón de naranjas no baja,
hay que comenzar a malbaratarlas.
Con su estrategia de negocios
apenas sacó para un taco,
que fue de sal con tortilla,
y eso que la sal ya la traía,
cree que es peor vivir en el ocio,
por eso a diario viene a vender,
aunque las ventas de este día,
no dieron para decente comer.
Unas galletas de animalitos,
es lo que le lleva a sus pequeñuelos,
la patria hoy dio muy poquito,
así se regresan muchos a su pueblos.
Y mañana volverá al mismo lugar,
con el mismo montón de naranjas
con el mismo sabor a tortilla con sal,
otra vez a la una, volverá a rebajarlas,
esta es la cotidiana realidad,
que no quieren ver las marchantas.
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