Envuelto en mil penumbras me desvelo
desangrando el puñal de las ausencias.
Empedrada la calle y en la esquina
hay un viejo farol que nos encanta.
Un viejo bandoneón tiembla de pena
volcando su dolor sin esperanza.
Una mesa, un café, una ventana,
un papel y unos versos moribundos
es todo lo que queda palpitando.
desangrando el puñal de las ausencias.
Empedrada la calle y en la esquina
hay un viejo farol que nos encanta.
Un viejo bandoneón tiembla de pena
volcando su dolor sin esperanza.
Una mesa, un café, una ventana,
un papel y unos versos moribundos
es todo lo que queda palpitando.