Anhelo
Poeta recién llegado
Hay que agotar los visceversos,
los graciosos ojos comestibles,
las vísceras de los huesos.
Quiero romperte la nariz del alma,
apaciguar mis miedos con tu sangre,
quiero brotar de entre los ojos que te ven
y rasgarte la piel de la garganta,
quiero cegarte con venenos,
iluminar de ardor gélido tu nuca,
quiero romperte todos los dedos.
Jugaré a acidificarte las arterias,
quiero que busques el consuelo en la partida,
voy a caminar como una araña sobre tí
romperte a mordiscos entre nervios,
y lamer alcohólicamente las heridas...
Has de sentir que el sol quiebra tus labios,
que nunca antes hubo paz ni una razón
dibujaré laberintos en tu espalda
con el vaivén de la navaja,
con el aliento lento y calculador,
haré que te llore sangre de las uñas
y te atragantes con el fluido de la voz,
para que aprendas
que ni mis promesas son banales,
¡ni serás por mucho tiempo lo que sos!
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