Danmilcot
Poeta asiduo al portal
No sé cuanto tiempo más,
pero aquí estoy,
conminado a dar atención a esta sórdida situación
en la que no encaja la felicidad,
paseándome en un trayecto de pérdidas y fracasos,
en deseos que exaltan las cadenas del no puedo
circulando en el tráfico colapsado de mi mente.
Ya es una prisión envejecida esta impotencia
tan absolutista que no abdica al poder
y me regenta la vida despojada de goces.
Quiero un compartir de amigos
a luz de noches de convites,
donde se brinde por la felicidad
con este corazón legal y sincero
que se agita en mi pecho anhelante
de compañerismo y fraternidad,
hermandad e idilio.
Quiero amar y ser amado,
quiero abrazar y que me abracen,
quiero reír ante el calor y el perfume circundante
que liquide mi malhumorada antipatía
la que produce el barbarismo de mi soledad
surgiendo a la condición de hombre noble
y llorar si es necesario;
que el mundo sepa de mis sentimientos,
pero; solo no quiero sentir la vida.
Quiero ojos que me miren
bocas que articulen a mis oídos
la voz del pensamiento.
Quiero el calor humano
en dimensiones respetuosas
y que no falte la buena fe.
pero aquí estoy,
conminado a dar atención a esta sórdida situación
en la que no encaja la felicidad,
paseándome en un trayecto de pérdidas y fracasos,
en deseos que exaltan las cadenas del no puedo
circulando en el tráfico colapsado de mi mente.
Ya es una prisión envejecida esta impotencia
tan absolutista que no abdica al poder
y me regenta la vida despojada de goces.
Quiero un compartir de amigos
a luz de noches de convites,
donde se brinde por la felicidad
con este corazón legal y sincero
que se agita en mi pecho anhelante
de compañerismo y fraternidad,
hermandad e idilio.
Quiero amar y ser amado,
quiero abrazar y que me abracen,
quiero reír ante el calor y el perfume circundante
que liquide mi malhumorada antipatía
la que produce el barbarismo de mi soledad
surgiendo a la condición de hombre noble
y llorar si es necesario;
que el mundo sepa de mis sentimientos,
pero; solo no quiero sentir la vida.
Quiero ojos que me miren
bocas que articulen a mis oídos
la voz del pensamiento.
Quiero el calor humano
en dimensiones respetuosas
y que no falte la buena fe.