LO SÉ.
Lo sé,
no es el amor,
lo sé,
pero es de noche
y estoy sola frente al mar
que espera con las uñas viscosas de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras.
Desde el agua y las espumas,
las olas como brazos me recuerdan
que esperas todavía tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
ellas mismas que tiran siempre de mí,
salvajemente,
ceñidas,
enroscadas como cuerdas.
No es el amor,
lo sé,
pero que importa,
tiene su mismo rostro hecho de niebla,
tiene su mismo sabor,
su mismo sentir febril,
las olas
se parecen al recuerdo
de tus manos firmes
que se aferran con dura precisión.
Es aquel recomenzar desde la bruma
que es un signo quizás?
o su señal mas cierta.
No sé cuando ha llegado,
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido,
pero aun tiene la suave fuerza de estremecerme integra,
con esa antigua voz,
que dicen otras palabras semejantes a aquellas.
No es el amor,
lo sé y sin embargo
es su paso otra vez por mi piel
y las caricias recobran los caminos
sin urgencias,
vuelve el recuerdo
y en las venas se estremece la sangre,
me cubre una sensación de retenerte como la sal
que queda en la arena.
No,
ya lo sé,
quizás lo supe siempre,
esto que se acerca no es nuevo
porque la noche te ha traído,
el amanecer te mantiene en mi cuerpo,
la sensación de que siempre has sido mío aun persiste.
No hay palabras
y puedo estar callada,
todo es tan simple,
así sin sorpresas me envuelve
y se me hace tan necesario.
No es el amor.
Tal vez
¿y si lo fuera?
Lo sé,
no es el amor,
lo sé,
pero es de noche
y estoy sola frente al mar
que espera con las uñas viscosas de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras.
Desde el agua y las espumas,
las olas como brazos me recuerdan
que esperas todavía tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
ellas mismas que tiran siempre de mí,
salvajemente,
ceñidas,
enroscadas como cuerdas.
No es el amor,
lo sé,
pero que importa,
tiene su mismo rostro hecho de niebla,
tiene su mismo sabor,
su mismo sentir febril,
las olas
se parecen al recuerdo
de tus manos firmes
que se aferran con dura precisión.
Es aquel recomenzar desde la bruma
que es un signo quizás?
o su señal mas cierta.
No sé cuando ha llegado,
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido,
pero aun tiene la suave fuerza de estremecerme integra,
con esa antigua voz,
que dicen otras palabras semejantes a aquellas.
No es el amor,
lo sé y sin embargo
es su paso otra vez por mi piel
y las caricias recobran los caminos
sin urgencias,
vuelve el recuerdo
y en las venas se estremece la sangre,
me cubre una sensación de retenerte como la sal
que queda en la arena.
No,
ya lo sé,
quizás lo supe siempre,
esto que se acerca no es nuevo
porque la noche te ha traído,
el amanecer te mantiene en mi cuerpo,
la sensación de que siempre has sido mío aun persiste.
No hay palabras
y puedo estar callada,
todo es tan simple,
así sin sorpresas me envuelve
y se me hace tan necesario.
No es el amor.
Tal vez
¿y si lo fuera?
::
::ayy de nada ::
:: viste era fácil!!!!!!!