Aurora-
Poeta recién llegado
Ya no queda flores, se han marchitado,
no existen los olores exóticos, ni pétalos,
no queda vida en nuestro jardín.
Escribí una carta a un tal Seneca,
no está firmada. Ni sellada.
La tengo encima de la cama,
la enviare con una paloma;
el destino es ninguna parte.
He aprendido amargamente,
llena de carbón azulado y rojizo
manos frías de tanto esperar,
a anadie en particular, deliberar.
Libros llenos de polillas:
Que volaban llenas de fragmentos.
Asuntos en el desván de la mente,
y canciones que nunca sonaran.
Me suplicas que cruce, el Edén
pero querido, no puedo ascender
estoy con Virgilio contado sátiras,
con el humo lleno de sarcasmo.
Maldigo los días y me calumnio
soy un fantasma llena de llaves,
De puertas que ni si quiera,
Alguien recuerda.
Puedo darte lo que estoy dispuesta:
No me pidas el cielo, firmamento.
No me pidas el frio, infierno.
No me pidas el ama, escritor.
¿Porque no puedo ofrecértelos?
Aquí sigo, sentada.
Esperando mis deudas infinitas,
Creo que me debe…
...algunas eternidades concretas.
En mi pequeña burbuja de jabón,
Con los sueños de poetas,
Afinando mi vida sin instrumento,
Arruinando seres inefables,
Pero sin moverme de mis altares.
Ya no quedan flores,
en el hermoso jardín.
ya no existen soluciones,
para volver a coexistir.
no existen los olores exóticos, ni pétalos,
no queda vida en nuestro jardín.
Escribí una carta a un tal Seneca,
no está firmada. Ni sellada.
La tengo encima de la cama,
la enviare con una paloma;
el destino es ninguna parte.
He aprendido amargamente,
llena de carbón azulado y rojizo
manos frías de tanto esperar,
a anadie en particular, deliberar.
Libros llenos de polillas:
Que volaban llenas de fragmentos.
Asuntos en el desván de la mente,
y canciones que nunca sonaran.
Me suplicas que cruce, el Edén
pero querido, no puedo ascender
estoy con Virgilio contado sátiras,
con el humo lleno de sarcasmo.
Maldigo los días y me calumnio
soy un fantasma llena de llaves,
De puertas que ni si quiera,
Alguien recuerda.
Puedo darte lo que estoy dispuesta:
No me pidas el cielo, firmamento.
No me pidas el frio, infierno.
No me pidas el ama, escritor.
¿Porque no puedo ofrecértelos?
Aquí sigo, sentada.
Esperando mis deudas infinitas,
Creo que me debe…
...algunas eternidades concretas.
En mi pequeña burbuja de jabón,
Con los sueños de poetas,
Afinando mi vida sin instrumento,
Arruinando seres inefables,
Pero sin moverme de mis altares.
Ya no quedan flores,
en el hermoso jardín.
ya no existen soluciones,
para volver a coexistir.