La historia es como siempre,
Como la pelea de chivos por la hembra,
Como la ramera llamando a su casero parroquiano,
Pues eso es el poder,
El poder es la hembra, el parroquiano,
El comprador, el santo sepulcro,
Pues eso es, el poder es la madre
De los avaros y los zánganos.
El esclavo mantiene y perece,
Es seducido y atrapado por el sermón
De un canto que tiene otro fin,
Al principio lo defiende
Y luego con la cola entre las piernas
Te bota como a un perro sarnoso.
El esclavo reclama y es devorado
Por el reclamo de un rey,
¿Qué debe reclamar un rey?,
Solo la palabra nada y
Que permanezca sumergido
En el silencio del dolor del pueblo.
Congreso es la casa de blasfemias,
Mentiras, solo de putas palabras,
Aprueban una ley,
Y suavemente va muriendo
En los actos del blasfemo.
Como la pelea de chivos por la hembra,
Como la ramera llamando a su casero parroquiano,
Pues eso es el poder,
El poder es la hembra, el parroquiano,
El comprador, el santo sepulcro,
Pues eso es, el poder es la madre
De los avaros y los zánganos.
El esclavo mantiene y perece,
Es seducido y atrapado por el sermón
De un canto que tiene otro fin,
Al principio lo defiende
Y luego con la cola entre las piernas
Te bota como a un perro sarnoso.
El esclavo reclama y es devorado
Por el reclamo de un rey,
¿Qué debe reclamar un rey?,
Solo la palabra nada y
Que permanezca sumergido
En el silencio del dolor del pueblo.
Congreso es la casa de blasfemias,
Mentiras, solo de putas palabras,
Aprueban una ley,
Y suavemente va muriendo
En los actos del blasfemo.