Angelak
Poeta recién llegado
LO TUYO
Tu ojo vacío. Tu miel sin abejas,
sin pudor, sin castigo.
Me mira tu ojo vacío
y la tarde se acuesta
en su sopor de averno,
acunando una gracia
de la que no eres padre.
Tu fosforescencia de tres cuartos de hora
es el final de las notas
desgarradas en que me prohibí ser tuya,
para mis uñas clavadas
en el cristal de tu cuello
tres hilos de sangre
y un corazón sin dueño...
Tu ojo vacío, tu labio seco,
tu pecho espinado
de mi Cristo de infierno,
tu olor a Christian Dior
y tu hedor de muerto,
muerto antes de tu propio anuncio de muerto.
Tu mano de invierno.
Tu ojo vacío. Tu miel sin abejas,
sin pudor, sin castigo.
Me mira tu ojo vacío
y la tarde se acuesta
en su sopor de averno,
acunando una gracia
de la que no eres padre.
Tu fosforescencia de tres cuartos de hora
es el final de las notas
desgarradas en que me prohibí ser tuya,
para mis uñas clavadas
en el cristal de tu cuello
tres hilos de sangre
y un corazón sin dueño...
Sin sueños...
Tu ojo vacío, tu labio seco,
tu pecho espinado
de mi Cristo de infierno,
tu olor a Christian Dior
y tu hedor de muerto,
muerto antes de tu propio anuncio de muerto.
Tu mano de invierno.