Coma
Poeta recién llegado
Te esperé durante años, años que podría haber invertido, en haber vivido, en ser feliz, en haber amado, en haber querido...
a alguien que habría conocido.
Ahora esos años están perdidos, por no dejarte en el olvido, ¿de qué me ha servido?
Si a tu amor serví dos años y cedí uno más por amarte más de lo permitido.
Pero... ya no seré permisivo; esto es lo último que te escribo. Espero que nunca digas que no te amé, esta carta será exacta a un recibo.
Sí que me equivoqué:
errores más que asumidos,
pero el mayor error que cometí fue esperar de ti un regreso, en lugar de buscar en mí un proceso progresivo.
Me he sentido sin sentido, triste, deprimido. Empastillado gastando pasta en pastillas que influyan, disminuyan un estado depresivo.
Pero no hay mejor remedio, que este medio comunicativo.
Por vos me suicido; por vos hago arte, que en gran parte es lo que me mantiene vivo.
Recibo tu enfermedad, y esto parece tu vacuna. Inyectándome tu virus de manera oportuna. Parece que me obligas a repudiarte en el arte de mi pluma, y a odiarte hasta dejarte atrás y en mi cabeza nunca más haya una...
... fantasía de que regresarás y alimentarás con tu amor mi alma en hambruna.
Lamento el descontento, pero siento que ninguna, de las maneras matarán un amor que no madura, ya que murió estando en la cuna.
Partiendo en el acto durante el parto de la forma más prematura...
... Posiblemente a esta altura, perdí la cuenta de las fechas que esperé un mensaje.
Catorce de enero o de febrero, año nuevo o navidad. En todas creí en la posibilidad,
y ahora me da un coraje...
Decepción y aprendizaje: no esperar nada de nadie (mucho menos si "nadie" se va).
Qué pena que en la intimidad,
no hemos jugado un partido.
Habría sido divertido, incluido con su prórroga. Tu tanga en la cómoda,
y en honor al morbo, más que echar un polvo habríamos "echado pólvora".
Teniendo presente un pasado que nos une.
Un amor de viernes concierne recuerdos de lunes. Presume de ser adictivo llenándote los pulmones, pero encubre un cáncer pasivo que te consume.
Lo último que te escribo, la última vez que te revivo en versos.
La última vez, que tu tez será mi lienzo.
Tristemente no abandonarás mi triste mente, por lo que ultimadamente, no será la última vez que te pienso.
a alguien que habría conocido.
Ahora esos años están perdidos, por no dejarte en el olvido, ¿de qué me ha servido?
Si a tu amor serví dos años y cedí uno más por amarte más de lo permitido.
Pero... ya no seré permisivo; esto es lo último que te escribo. Espero que nunca digas que no te amé, esta carta será exacta a un recibo.
Sí que me equivoqué:
errores más que asumidos,
pero el mayor error que cometí fue esperar de ti un regreso, en lugar de buscar en mí un proceso progresivo.
Me he sentido sin sentido, triste, deprimido. Empastillado gastando pasta en pastillas que influyan, disminuyan un estado depresivo.
Pero no hay mejor remedio, que este medio comunicativo.
Por vos me suicido; por vos hago arte, que en gran parte es lo que me mantiene vivo.
Recibo tu enfermedad, y esto parece tu vacuna. Inyectándome tu virus de manera oportuna. Parece que me obligas a repudiarte en el arte de mi pluma, y a odiarte hasta dejarte atrás y en mi cabeza nunca más haya una...
... fantasía de que regresarás y alimentarás con tu amor mi alma en hambruna.
Lamento el descontento, pero siento que ninguna, de las maneras matarán un amor que no madura, ya que murió estando en la cuna.
Partiendo en el acto durante el parto de la forma más prematura...
... Posiblemente a esta altura, perdí la cuenta de las fechas que esperé un mensaje.
Catorce de enero o de febrero, año nuevo o navidad. En todas creí en la posibilidad,
y ahora me da un coraje...
Decepción y aprendizaje: no esperar nada de nadie (mucho menos si "nadie" se va).
Qué pena que en la intimidad,
no hemos jugado un partido.
Habría sido divertido, incluido con su prórroga. Tu tanga en la cómoda,
y en honor al morbo, más que echar un polvo habríamos "echado pólvora".
Teniendo presente un pasado que nos une.
Un amor de viernes concierne recuerdos de lunes. Presume de ser adictivo llenándote los pulmones, pero encubre un cáncer pasivo que te consume.
Lo último que te escribo, la última vez que te revivo en versos.
La última vez, que tu tez será mi lienzo.
Tristemente no abandonarás mi triste mente, por lo que ultimadamente, no será la última vez que te pienso.