Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi ángel de la guarda
por fin ha despertado
y en sueños me ha dejado
un recado entre la almohada.
Tienes el corazón averiado
todas las llaves le abren,
no le cierra ningún candado.
Ese latir desacompasado,
arrítmico, casi hasta malvado,
te ciega, te aniquila ¡ardes!
De imposibles, se enamora
Del vuelo de un pétalo,
del pétalo de una sonrisa,
de la sonrisa del llanto,
del llanto de una paloma
que batalla con la aurora.
Y tú caminas con sus tiempos,
con el tic-tac acelerado
Pluma náufraga en el viento
de versos trasnochados,
del cielo al mismo infierno
con su pulso de la mano.
Así que, sé honesta
y no mientas en el trato,
bien sabes que está loco
¡Véndelo! ... ¡Véndelo barato!
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