BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya he vivido
ya brotó sangre de mi herida
ya nació el germen y el idiota
ya surgió frío elemental
de una gota de saliva
ya viví el sueño de la droga
aferré labios entre enredaderas
lo volqué en mi incipiente mortero
industrial, ya viví
el taxi, el ruido, la permanencia
de la tierra
sobre latidos llenos de tumbas augustas
y de las otras,
mi cuerpo fue materia vigente
luna sobre fosas, árbol estéril
al tiempo caído.
Ya he vivido
aire y especulaciones
natividades gélidas
la ira inservible de los años
la copa desnutrida
el verbo limpio y árido.
Un afeitado cada semana
el tráfago del aeropuerto
los sueños ratificados
en moteles innombrables.
Y ese tráfico inefable
de polillas en camas herméticas
y sucias.
El vecino cabreado
porque hago demasiado ruido,
las leyes gubernamentales del paro,
los azotes de mis progenitores, y el
aire enrarecido de las mañanas.
El azul acotado sobre calles principales
el desnudo violento de los árboles otoñales
hoja por hoja, podridos,
las letanías de mi suegra cantando por soleares,
los incipientes retoños que penden del vientre
de mi mujer.©
ya brotó sangre de mi herida
ya nació el germen y el idiota
ya surgió frío elemental
de una gota de saliva
ya viví el sueño de la droga
aferré labios entre enredaderas
lo volqué en mi incipiente mortero
industrial, ya viví
el taxi, el ruido, la permanencia
de la tierra
sobre latidos llenos de tumbas augustas
y de las otras,
mi cuerpo fue materia vigente
luna sobre fosas, árbol estéril
al tiempo caído.
Ya he vivido
aire y especulaciones
natividades gélidas
la ira inservible de los años
la copa desnutrida
el verbo limpio y árido.
Un afeitado cada semana
el tráfago del aeropuerto
los sueños ratificados
en moteles innombrables.
Y ese tráfico inefable
de polillas en camas herméticas
y sucias.
El vecino cabreado
porque hago demasiado ruido,
las leyes gubernamentales del paro,
los azotes de mis progenitores, y el
aire enrarecido de las mañanas.
El azul acotado sobre calles principales
el desnudo violento de los árboles otoñales
hoja por hoja, podridos,
las letanías de mi suegra cantando por soleares,
los incipientes retoños que penden del vientre
de mi mujer.©