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Loba capitolina

Vicente Fernández-Cortés

Poeta que considera el portal su segunda casa
300px-Capitoline_she-wolf_Musei_Capitolini_MC1181.jpg



Loba capitolina.


Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida,
te clamo y te reclamo,
te siento y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso,
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
-compañera de escarchas y de lunas-
para mirarte así, Luperca augusta,
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza,
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi raza nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
bruñido de tus bronces,
a un palmo de tu vientre palatino.
 
Última edición:
(...)"Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila" (...)


Leí alguna vez, Vicente, este magnífico poema frente a una estatua gemela de la Plaza Italia en Bariloche. Excelentes son sus metáforas que recrean y trasladan a la esfera íntima la mágica leyenda de la loba romana.
Cordialmente
 
(...)"Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila" (...)


Leí alguna vez, Vicente, este magnífico poema frente a una estatua gemela de la Plaza Italia en Bariloche. Excelentes son sus metáforas que recrean y trasladan a la esfera íntima la mágica leyenda de la loba romana.
Cordialmente

Umm...recuerdo, Maygemay, que alguien con otro seudónimo (me niego a calificarlo como nick) me comentó este poema en otro foro, ya cerrado, en esos mismos términos.
Lo que no recuerdo es el nombre que allí empleaba pero está claro que eres la misma persona.
Por lo demás, y dada la escasa repercusión que mi "loba capitolina" ha tenido en este, iba ya a autocomentarme con algo así:
No os dé miedo comentar, la loba no muerde.

En fin, cosas que pasan. Muchas gracias por acercarte a estos versos, poeta.

Un abrazo.
 
Última edición:
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Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida
te clamo y te reclamo
te sigo y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
para mirarte así, Luperca augusta
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi cuna nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
bruñido de tus bronces
a un palmo de tu vientre palatino.
Amigo Vicente, este poema ya lo publicaste el 18 de Noviembre, y entre los comentarios que tienes, está el mío del día 5 de Diciembre.
Un abrazo.
 
pues a mí, "me gustan tanto estos versos en forma de metáfora" pero como se me da tan mal explicarme en los comentarios habrá que hacerlo de forma al menos que se me entienda, creo que simplemente es un bello homenaje a este animal que dió la vida a humanos, a este animal que como otros crían con igual amor que si fueran los suyos a otros de distinta especie, en fin una "alabanza" a la figura de bronce, eres genial por el buen gusto y elegancia con que llenas el tema, marga
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila: "me emocionas",bello, bello, bellísimo
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Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida
te clamo y te reclamo
te sigo y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
para mirarte así, Luperca augusta
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi cuna nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
bruñido de tus bronces
a un palmo de tu vientre palatino.
 
Preciosos poema, Vicente; precioso de veras; una muestra clara de tu altura poética donde nos prodigas versos tan hermosos como estos:

"...y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades."


Recibe mi sincera felicitación , amigo, junto a un saludo cordial.


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Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida
te clamo y te reclamo
te sigo y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
para mirarte así, Luperca augusta
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi cuna nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
bruñido de tus bronces
a un palmo de tu vientre palatino.
 
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Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida
te clamo y te reclamo
te sigo y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
para mirarte así, Luperca augusta
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi cuna nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
bruñido de tus bronces
a un palmo de tu vientre palatino.

¡ Fantástico de veras, Vicente! todo un lujo leerte. mi más sincera felicitación, Poeta.
Un abrazo.
Isabel
 
Me ha gustado mucho tu «silva modernista» (o versículos libres de tipo endeeasilábico, según la expresión que acuñara Miguel Ángel Márquez). Un Rómulo un tanto edípico leo, cargado del peso simbólico que la cultura latina tiene para nuestra civilización.

Veo que tienes la teoría, que no comparto, de que el fin de verso puede reemplazar a la coma.

abrazo
Jorge
 
Lupa capitolina


Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida
te clamo y te reclamo
te sigo y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
para mirarte así, Luperca augusta
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi cuna nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
bruñido de tus bronces
a un palmo de tu vientre palatino.
¡Tremendo poema, Sr. Vicente! Realmente me ha gustado mucho el nivel poético que muestra en estos versos. Estos, por ejemplo, son una preciosidad: «Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso / en la vidriera inmensa de tu feroz pupila». Queda fuera de esta valoración la dudosa métrica del segundo verso, en el que seguramente habrá adoptado la versión trisílaba del vocablo «extravío», licencia que, como ya sabe, no comparto. Otro detalle que he obviado en esta silva modernista, pero que comento sin ningún tipo de tirria, es la ausencia de algunas comas que parecieran imprescindibles para la correcta puntuación ortográfica, lectura e interpretación del texto. Hay, por supuesto, una corriente poética moderna, con la que tampoco comulgo, que estila esa forma de presentación y obvia esos y otros elementos sintácticos y ortográficos ¿Pertenece usted a esa corriente poética o lo ha dispuesto así a modo de ensayo?
Como quiera que sea, lo felicito por tan resplandeciente trabajo poético.
Saludos.
 
Última edición por un moderador:
Me ha gustado mucho tu «silva modernista» (o versículos libres de tipo endeeasilábico, según la expresión que acuñara Miguel Ángel Márquez). Un Rómulo un tanto edípico leo, cargado del peso simbólico que la cultura latina tiene para nuestra civilización.

Veo que tienes la teoría, que no comparto, de que el fin de verso puede reemplazar a la coma.

abrazo
Jorge

Jajaja. El viejo Rómulo y la loba Luperca tienen, sí, pero escasa relación con la Esfinge y el "de los pies hinchados" salvo en que por medio existe el parri-fraticidio. En cualquier caso tomaré tu comentario como un cumplido.

Por lo que se refiere al signo, es verdad que considero el salto entre versos, con algunas excepciones significativas, como una separación natural que hace innecesaria la coma. Tal vez no resulte muy ortodoxo pero no soy el único que practico esa exclusión en los anchos mares de la Literatura. No es que sea partidario de la escritura continua pero entiendo que el lenguaje hablado tiene mucho que ver con la inflexión, esa pauta acentual que se produce en determinadas sílabas en la charla. Creo que esa oralidad ha presidido durante mucho tiempo el lenguaje escrito haciendo en cierto modo "prescindibles" los signos de puntuación.
Se me viene a la cabeza Marcel Proust, asmático universal que tal vez como venganza maquinal somete al lector a una asfixia casi letal en su escritura. Y es que, enemigo acérrimo de los puntos, no le concede al sufrido lector la necesidad vital de recuperar el aliento.
O Gertrude Stein, que a excepción del punto y aparte, también desdeñaba los signos de puntución (“una rosa es una rosa es una rosa…”)
Acabaré recordando a Benedetti como otro atrevido transgresor de la ortodoxia ortográfica. Ya sabes que su poemario Testigo de uno mismo está escrito sin puntos ni comas, signos que sutituye con barras.

En fin, Jorge, ya ves que, salvando las distancias, no soy el único que se permite estas licencias, aunque en mi caso, todo sea dicho, ma non troppo.
Solo me resta agradecer tu presencia en estos versos.

Otro para ti.
 
Última edición:
Sí, conozco algunos antecedentes. Tradicionalmente la puntuación, salvo en casos como los que mencionas donde es parte del estilo, ha sido mayormente reino de los editores (sabido es que el Quijote fue escrito casi sin ella). Dejando de lado los ejemplos de libro en que se crean ambigüedades, que seguramente conoces, creo que la puntuación contribuye a la claridad sintáctica y esta al buen ritmo en la lectura: en consecuencia, las omisiones en esto tornan a la lectura más exigente, porque obligan al lector a fijar la estructura sintáctica sin la ayuda de la puntuación. Un buen ejemplo de esto es la coma que omites al final del verso 5, provocando una vacilación acerca de si «tu fiera acometida» es objeto directo de «te clamo y te reclamo», vacilación que se diluye al observar que ya es objeto directo de «apaciguo». Como usas correctamente la puntuación dentro del verso, no le veo mayor sentido estilístico a estas omisiones.

Por supuesto, mirando la cosa en otro nivel, de carácter pedagógico si se quiere, hay una confusión acerca de las funciones de la coma, donde en lugar de verla en su función sintáctica en primer lugar, se prioriza su función de introducir una pausa en la locución: creo que esta confusión debe ser evitada, es una de las razones por las que no comparto tu criterio.

abrazo
Jorge

Jajaja. El viejo Rómulo y la loba Luperca tienen, sí, pero escasa relación con la Esfinge y el "de los pies hinchados" salvo en que por medio existe el parri-fraticidio. En cualquier caso tomaré tu comentario como un cumplido.

Por lo que se refiere al signo, es verdad que considero el salto entre versos, con algunas excepciones significativas, como una separación natural que hace innecesaria la coma. Tal vez no resulte muy ortodoxo pero no soy el único que practico esa exclusión en los anchos mares de la Literatura. No es que sea partidario de la escritura continua pero entiendo que el lenguaje hablado tiene mucho que ver con la inflexión, esa pauta acentual que se produce en determinadas sílabas en la charla. Creo que esa oralidad ha presidido durante mucho tiempo el lenguaje escrito haciendo en cierto modo "prescindibles" los signos de puntuación.
Se me viene a la cabeza Marcel Proust, asmático universal que tal vez como venganza maquinal somete al lector a una asfixia casi letal en su escritura. Y es que, enemigo de los puntos, no concede al sufrido lector la posiblidad de recuperar el aliento.
O Gertrude Stein, que a excepción del punto y aparte, también desdeñaba los signos de puntución (“una rosa es una rosa es una rosa…”)
Acabaré recordando a Benedetti como otro atrevido transgresor de la ortodoxia ortográfica. Ya sabes que su poemario Testigo de uno mismo está escrito sin puntos ni comas, signos que sutituye con barras.

En fin, Jorge, ya ves que, salvando las distancias, no soy el único que se permite estas licencias, aunque en mi caso, todo sea dicho, ma non troppo.
Solo me resta agradecer tu presencia en estos versos.

Otro para ti.
 
Última edición:
Amigo Vicente, este poema ya lo publicaste el 18 de Noviembre, y entre los comentarios que tienes, está el mío del día 5 de Diciembre.
Un abrazo.

Cierto, José. Sucede que en el subforo donde lo publiqué no ha tenido la acogida que tiene aquí. En realidad me equivoqué pues su estructura predominantemente endecasílaba hace que tenga en éste mejor cabida.
Aprovecho para agradecer aquí tu grato comentario.

Mi abrazo de siempre.
 
Última edición:
pues a mí, "me gustan tanto estos versos en forma de metáfora" pero como se me da tan mal explicarme en los comentarios habrá que hacerlo de forma al menos que se me entienda, creo que simplemente es un bello homenaje a este animal que dió la vida a humanos, a este animal que como otros crían con igual amor que si fueran los suyos a otros de distinta especie, en fin una "alabanza" a la figura de bronce, eres genial por el buen gusto y elegancia con que llenas el tema, marga
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila: "me emocionas",bello, bello, bellísimo

¡Ay, Marga, haces que se me suban los colores! Con comentarios así, uno se siente poco menos que Machado. Jajaja.

Un beso hasta allá.
 
Sí, conozco algunos antecedentes. Tradicionalmente la puntuación, salvo en casos como los que mencionas donde es parte del estilo, ha sido mayormente reino de los editores (sabido es que el Quijote fue escrito casi sin ella). Dejando de lado los ejemplos de libro en que se crean ambigüedades, que seguramente conoces, creo que la puntuación contribuye a la claridad sintáctica y esta al buen ritmo en la lectura: en consecuencia, las omisiones en esto tornan a la lectura más exigente, porque obligan al lector a fijar la estructura sintáctica sin la ayuda de la puntuación. Un buen ejemplo de esto es la coma que omites al final del verso 5, provocando una vacilación acerca de si «tu fiera acometida» es objeto directo de «te clamo y te reclamo», vacilación que se diluye al observar que ya es objeto directo de «apaciguo». Como usas correctamente la puntuación dentro del verso, no le veo mayor sentido estilístico a estas omisiones.

Por supuesto, mirando la cosa en otro nivel, de carácter pedagógico si se quiere, hay una confusión acerca de las funciones de la coma, donde en lugar de verla en su función sintáctica en primer lugar, se prioriza su función de introducir una pausa en la locución: creo que esta confusión debe ser evitada, es una de las razones por las que no comparto tu criterio.

abrazo
Jorge

Está claro, Jorge, que la coma no es fundamentalmente una llamada a la pausa en la lectura sino una herramienta ortográfica tendente a dar sentido sintáctico a la oración. No sé si conoces la anécdota atribuída a Carlos I (prefiero ese ordinal al que le asignan los germanos) que cuenta que en una ocasión le pasaron a la firma una sentencia que decía: "Perdón imposible, que cumpla su condena".
El emperador se sintió magnánimo y antes de firmarla cambió la coma de sitio y también la suerte del condenado: "Perdón, imposible que cumpla su condena". Lo que realmente demuestra que una simple coma podría cambiar incluso hasta el curso de la historia.
Quiero decir que tienes toda la razón en conceder a tan importante signo de puntuación una función más que relevante en el lenguaje escrito.
Sin embargo, en un poema, donde la disposición del texto es versada, no me parece tan descabellada la omisión a no ser que la necesidad de sintaxis requiera su utilización.

Un buen ejemplo de esto es la coma que omites al final del verso 5, provocando una vacilación acerca de si «tu fiera acometida» es objeto directo de «te clamo y te reclamo», vacilación que se diluye al observar que ya es objeto directo de «apaciguo».

Bueno, no me considero yo un Antonio de Nebrija para profundizar en esta observación pero sabiendo que un objeto directo es una función sintáctica que hace mención a la persona, animal o cosa sobre la que recae la acción del verbo, en el caso que nos ocupa no creo que se provoque incertidumbre. A mí me parece claro que, como dices, "tu fiera acometida" complementa al tiempo verbal "apaciguo" sin que se produzca duda alguna. Distinto sería:

Apaciguo de espantos, tu fiera acometida
te clamo y te reclamo.

donde esa coma podría dar lugar al equívoco que planteas. No es el caso y además ese encabalgamiento dejaría algo coja la expresión apaciguo de espantos.

En definitiva y para concluir, admito y reconozco la importancia que la coma incorpora pero, como digo, no me parece tan relevante al final de un verso porque se sobreentiende.

Un abrazo.
 
Última edición:
Preciosos poema, Vicente; precioso de veras; una muestra clara de tu altura poética donde nos prodigas versos tan hermosos como estos:

"...y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades."


Recibe mi sincera felicitación , amigo, junto a un saludo cordial.

Mucho te agradezco, Juan Ramón, tu grato comentario.

Un fuerte abrazo, poeta.
 
A estos ejemplos que citas, Vicente, me permito añadir el extraordinario monólogo final del Ulises de Joyce en el que Molly Bloom divaga largamente sobre la cama; en mi edición de Seix Barral del año 1984, estos pensamientos suyos, expresados sin ningun signo de puntuación, se alargan durante más de cuarente páginas en donde no hay ni un punto, ni una coma, ni un signo de interrogación o exclamación, nada de nada más que el discurso del personaje tal como lo piensa; es todo un prodigio de escritura y la guinda perfecta con la que coronó Joyce esa obra cumbre de la literatura.

un abrazo.

Posdata
Acabo de recordar que en su día le dediqué unos endecasílabos blancos a este genial monólogo de Joyce. Por si te apetece leerlos están aquí:

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/a-molly-bloom-endecasilabos-blancos.533339/


Jajaja. El viejo Rómulo y la loba Luperca tienen, sí, pero escasa relación con la Esfinge y el "de los pies hinchados" salvo en que por medio existe el parri-fraticidio. En cualquier caso tomaré tu comentario como un cumplido.

Por lo que se refiere al signo, es verdad que considero el salto entre versos, con algunas excepciones significativas, como una separación natural que hace innecesaria la coma. Tal vez no resulte muy ortodoxo pero no soy el único que practico esa exclusión en los anchos mares de la Literatura. No es que sea partidario de la escritura continua pero entiendo que el lenguaje hablado tiene mucho que ver con la inflexión, esa pauta acentual que se produce en determinadas sílabas en la charla. Creo que esa oralidad ha presidido durante mucho tiempo el lenguaje escrito haciendo en cierto modo "prescindibles" los signos de puntuación.
Se me viene a la cabeza Marcel Proust, asmático universal que tal vez como venganza maquinal somete al lector a una asfixia casi letal en su escritura. Y es que, enemigo acérrimo de los puntos, no le reconoce al sufrido lector la necesidad ineludible de recuperar el aliento.
O Gertrude Stein, que a excepción del punto y aparte, también desdeñaba los signos de puntución (“una rosa es una rosa es una rosa…”)
Acabaré recordando a Benedetti como otro atrevido transgresor de la ortodoxia ortográfica. Ya sabes que su poemario Testigo de uno mismo está escrito sin puntos ni comas, signos que sutituye con barras.

En fin, Jorge, ya ves que, salvando las distancias, no soy el único que se permite estas licencias, aunque en mi caso, todo sea dicho, ma non troppo.
Solo me resta agradecer tu presencia en estos versos.

Otro para ti.
 
Última edición:
A estos ejemplos que citas, Vicente, me permito añadir el extraordinario monólogo final del Ulises de Joyce en el que Molly Bloom divaga largamente sobre la cama; en mi edición de Seix Barral del año 1984, estos pensamientos suyos, expresados sin ningun signo de puntuación, se alargan durante más de cuarente páginas en donde no hay ni un punto, ni una coma, ni un signo de interrogación o exclamación, nada de nada más que el discurso del personaje tal como lo piensa; es todo un prodigio de escritura y la guinda perfecta con la que coronó Joyce esa obra cumbre de la literatura.

un abrazo.

Cierto, Juan Ramón, ese es otro ejemplo claro de hasta qué punto los signos, aunque vertebran el lenguaje escrito, pueden en determinadas ocasiones devenir prescindibles cuando el escritor los omite de manera deliberada.

Otro para ti.
 
Cierto, Juan Ramón, ese es otro ejemplo claro de hasta qué punto los signos, aunque vertebran el lenguaje escrito, pueden en determinadas ocasiones devenir prescindibles cuando el escritor los omite de manera deliberada.

Otro para ti.

Seguramente no leiste, Vicente, en mi comentario la posdata que puse un poco después, pues veo que no sale en tu cita. Si vuelves a pasar verás que incluyo en la misma un enlace con un poema mío dedicado a Molly Bloom.

Saludos.
 
Está claro, Jorge, que la coma no es fundamentalmente una llamada a la pausa en la lectura sino una herramienta ortográfica tendente a dar sentido sintáctico a la oración. No sé si conoces la anécdota atribuída a Carlos I (prefiero ese ordinal al que le asignan los germanos) que cuenta que en una ocasión le pasaron a la firma una sentencia que decía: "Perdón imposible, que cumpla su condena".
El emperador se sintió magnánimo y antes de firmarla cambió la coma de sitio y también la suerte del condenado: "Perdón, imposible que cumpla su condena". Lo que realmente demuestra que una simple coma podría cambiar incluso hasta el curso de la historia.
Quiero decir que tienes toda la razón en conceder a tan importante signo de puntuación una función más que relevante en el lenguaje escrito.
Sin embargo, en un poema, donde la disposición del texto es versada, no me parece tan descabellada la omisión a no ser que la necesidad de sintaxis requiera su utilización.

Un buen ejemplo de esto es la coma que omites al final del verso 5, provocando una vacilación acerca de si «tu fiera acometida» es objeto directo de «te clamo y te reclamo», vacilación que se diluye al observar que ya es objeto directo de «apaciguo».

Bueno, no me considero yo un Antonio de Nebrija para profundizar en esta observación pero sabiendo que un objeto directo es una función sintáctica que hace mención a la persona, animal o cosa sobre la que recae la acción del verbo, en el caso que nos ocupa no creo que haya incertidumbre. A mí me parece claro que, como dices, "tu fiera acometida" complementa al tiempo verbal "apaciguo" sin que se produzca duda alguna. Distinto sería:

Apaciguo de espantos, tu fiera acometida
te clamo y te reclamo.

donde esa coma podría dar lugar al equívoco que planteas. No es el caso y además ese encabalgamiento dejaría algo coja la expresión apaciguo de espantos.

En definitiva y para concluir, admito y reconozco la importancia que la coma incorpora pero, como digo, no me parece tan relevante al final de un verso porque se sobreentiende.

Un abrazo.

Ya dije yo que la vacilación en tus versos 5 y 6 se diluía con un poco de análisis, lo que muestra que estas omisiones de las comas hacen la lectura más exigente, sin un propósito estético que yo pueda verles.

En cuanto a los grandes ejemplos traídos a colación donde la puntuación juega un papel relevante en el estilo, la verdad es que no me parecen justificar para nada tu práctica, que es más un capricho ortográfico que posiblemente resulte desapercibido por la mayor parte de los lectores.

Interesante debate, gracias.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Seguramente no leiste, Vicente, en mi comentario la posdata que puse un poco después, pues veo que no sale en tu cita. Si vuelves a pasar verás que incluyo en la misma un enlace con un poema mío dedicado a Molly Bloom.

Saludos.

Debes de disculpar, amigo, mi evidente despiste, no había reparado en el enlace.
Excelente aportación poética a la figura de Molly Bloom, aquella Penélope espuria y llanita (dícese: nativa de Gibraltar) de la obra de Joyce. El soliloquio final que refieres es uno de los pasajes literarios más sorprendentes y fascinantes de la Literatura Universal con todos mis respetos, como no, a los devotos a ultranza de la herramienta ortográfica que nos ocupa.
Me gustaría coincidir contigo en algún Bloomsday.

Fuerte abrazo.



 
Última edición:
En cuanto a los grandes ejemplos traídos a colación donde la puntuación juega un papel relevante en el estilo, la verdad es que no me parecen justificar para nada tu práctica, que es más un capricho ortográfico que posiblemente resulte desapercibido por la mayor parte de los lectores.


Vaya, qué le vamos a hacer, no todos los lectores disponemos de la fina perspicacia que a ti te sobra.
Está bien, Jorge, no te preocupes, son rarezas mías que en ocasiones me permito ad libitum.

Gracias a ti por darme a conocer tu punto de vista.



 
Saludos Vicente Fernández.
Si mal no recuerdo te he leído en otros foros, y verdaderamente hay belleza y calidad en tu poesía.
Sigue así que vas muy bien.

Feliz navidad para ti y los tuyos. Saludos cordiales amigo poeta


Se me hace difícil a estas alturas del año devolverte la felicitación navideña, Marah. Disculpa el retraso involuntario.
Sí, este poema ya fue publicado en algún que otro foro. Muchísimas gracias por tu favorable acogida a estos versos capitolinos.

Un cordial saludo.
 
¡Tremendo poema, Sr. Vicente! Realmente me ha gustado mucho el nivel poético que muestra en estos versos. Estos, por ejemplo, son una preciosidad: «Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso / en la vidriera inmensa de tu feroz pupila». Queda fuera de esta valoración la dudosa métrica del segundo verso, en el que seguramente habrá adoptado la versión trisílaba del vocablo «extravío», licencia que, como ya sabe, no comparto. Otro detalle que he obviado en esta silva modernista, pero que comento sin ningún tipo de tirria, es la ausencia de algunas comas que parecieran imprescindibles para la correcta puntuación ortográfica, lectura e interpretación del texto. Hay, por supuesto, una corriente poética moderna, con la que tampoco comulgo, que estila esa forma de presentación y obvia esos y otros elementos sintácticos y ortográficos ¿Pertenece usted a esa corriente poética o lo ha dispuesto así a modo de ensayo?
Como quiera que sea, lo felicito por tan resplandeciente trabajo poético.
Saludos.


Muy a tener en cuenta son tus consideraciones, querido poeta. Debes de disculpar mi torpe inclinación a embarullarme con las palabras y con los signos ortográficos que me señalas. En más de una ocasión he justificado la omisión de esos signos por pura falta de requerimiento sintáctico que obligue a su aplicación en la disposición vertical típica de la Poesía. Entiendo que esos saltos son como peldaños que conforman una unidad independiente verso a verso la mayoría de las veces. En mi humilde opinión no existe, en clave poética, una ortodoxia oficial que reglamente el asunto.
Debes de disculpar mi involuntario salto en el orden de respuestas. Muchas gracias por tu favorable valoración.


Fuerte abrazo.
 
300px-Capitoline_she-wolf_Musei_Capitolini_MC1181.jpg



Lupa capitolina


Te quiero y te requiero a ras del infortunio.
A mi extravío te asomas para invadirme todo
y atarazar mi estrella de imperios constelados
donde aceras tu estirpe de mil ferocidades.
Apaciguo de espantos tu fiera acometida,
te clamo y te reclamo,
te sigo y te aposento al filo de tu acecho.
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso,
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila
para mirarte así, Luperca augusta
rendida a mi apetito de Rómulo patricio.
Prestigiaré tu casta de universal nodriza,
en mi garganta hambrienta te ensancho y te prolongo.
Y extenderé mi cuna nutrido de tu celo
-alimentado infante que emprende su linaje-
colmado de tus lunas,
bruñido de tus bronces,
a un palmo de tu vientre palatino.


Vicente he leído este poema donde lo exponías por primera vez, siempre han sido exquisitos tus versos.
Lo subo para el deleite de aquellos que jamas te han leído.
Un abrazo.-
 
No tengais miedo a comentar que la loba no muerde.


Umm...recuerdo, Maygemay, que alguien con otro seudónimo (me niego a calificarlo como nick) me comentó este poema en otro foro, ya cerrado, en esos mismos términos.
Lo que no recuerdo es el nombre que allí empleaba pero está claro que eres la misma persona.
Por lo demás, y dada la escasa repercusión que mi "lupa capitolina" ha tenido en éste iba ya a autocomentarme con algo así:
No os dé miedo comentar, la loba no muerde.

En fin, cosas que pasan. Muchas gracias por acercarte a estos versos, poeta.

Un abrazo.


La curiosidad me corroe, May. ¿Me querrás decir el nombre utilizado en aquél foro clausurado? Si no te viene bien siempre me lo podrás aclarar por privado.

Mi abrazo.
 
Vicente he leído este poema donde lo exponías por primera vez, siempre han sido exquisitos tus versos.
Lo subo para el deleite de aquellos que jamas te han leído.
Un abrazo.-


Pues se agradece el empujón, admirada celta. Nunca fuera caballero de dama tan bien servido.

Un abrazo.
 
¡ Fantástico de veras, Vicente! todo un lujo leerte. mi más sincera felicitación, Poeta.
Un abrazo.
Isabel

Repasando poemas antiguos en el foro descubro avergonzado, Isabel, que se me escapó responder tu comentario en su momento. Si te fijas, y no lo digo como excusa, después de tu publicación se establece un debate sobre asuntos formales. Tal vez eso me despistara.
En cuanto al tema, ya ves, me dió por rendir homenaje a mi manera a aquella loba prerromana. ¿Sabías que, según Tito Livio, es posible que la historia de la loba Luperca fuera usada para encubrir a una prostituta?

Muchas gracias, amiga, por tu permanente apoyo. Un abrazo.
 
Última edición:
pues a mí, "me gustan tanto estos versos en forma de metáfora" pero como se me da tan mal explicarme en los comentarios habrá que hacerlo de forma al menos que se me entienda, creo que simplemente es un bello homenaje a este animal que dió la vida a humanos, a este animal que como otros crían con igual amor que si fueran los suyos a otros de distinta especie, en fin una "alabanza" a la figura de bronce, eres genial por el buen gusto y elegancia con que llenas el tema, marga
Te habito en la orfandad de mi fluvial remanso
en la vidriera inmensa de tu feroz pupila: "me emocionas",bello, bello, bellísimo


Me rompes el corazón, Marga. Eres necesaria en este foro y lo sabes. Vuelve pronto.

Un beso.
 

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