Melissa Hdez
Poeta recién llegado
Un manto de cuerpos mustios y verdosos
cubrían el lomo de la montaña oscura
que, protegida por el claro de la Luna,
se regocijaba entre suspiros pesambrosos.
Entre tristes olmos y desconsolados pinos
la incertidumbre invadía la espesura,
pues allí habitaba un alma, solo una,
que lloraba las penas de su cruel castigo.
En las lejanías profundas el cántico vago
de una loba se percibía tras la nebluna
que, aullando fuerte, rápida, vívida, pura,
no podía dotar de nombre a su descanso.
Prefería creer que tenía negras las pupilas
ya que en ellas el resplandor de la Luna
y la ausencia de las esperanzas y dudas,
daban forma y cuerpo al misterio de la vida.
Loba de sangre caliente, de tierna mirada,
¿fueron tus ansias por el brillo de la Luna
las que crearon la agonía de tu hambruna
y te revolvieron con rabia la luz del alma?
Loba erguida de voz rasgada y rostro sereno,
tú que te enamoraste de la triste infortuna
y te mezclaste hasta sollozar en la penumbra
de los deseos más inalcanzables de tu seno.
Loba alicaída, loba solitaria, loba mansa,
¿fue de tus verdes ojos dueña aquella Luna
por ser la que, gentilmente bajo la cuna
te cobijaba sin recelo hasta llegar el alba?
Tanto te enamoraste, loba, de un fantasma,
que sacrificaste de tu pecho la hermosura
por el esplendor difuso de aquella Luna
que guiaba, en las noches, a tu voz y tu alma.
Si os ha gustado podéis ver más en mi blog: https://poesiaescarchada.blogspot.com/
cubrían el lomo de la montaña oscura
que, protegida por el claro de la Luna,
se regocijaba entre suspiros pesambrosos.
Entre tristes olmos y desconsolados pinos
la incertidumbre invadía la espesura,
pues allí habitaba un alma, solo una,
que lloraba las penas de su cruel castigo.
En las lejanías profundas el cántico vago
de una loba se percibía tras la nebluna
que, aullando fuerte, rápida, vívida, pura,
no podía dotar de nombre a su descanso.
Prefería creer que tenía negras las pupilas
ya que en ellas el resplandor de la Luna
y la ausencia de las esperanzas y dudas,
daban forma y cuerpo al misterio de la vida.
Loba de sangre caliente, de tierna mirada,
¿fueron tus ansias por el brillo de la Luna
las que crearon la agonía de tu hambruna
y te revolvieron con rabia la luz del alma?
Loba erguida de voz rasgada y rostro sereno,
tú que te enamoraste de la triste infortuna
y te mezclaste hasta sollozar en la penumbra
de los deseos más inalcanzables de tu seno.
Loba alicaída, loba solitaria, loba mansa,
¿fue de tus verdes ojos dueña aquella Luna
por ser la que, gentilmente bajo la cuna
te cobijaba sin recelo hasta llegar el alba?
Tanto te enamoraste, loba, de un fantasma,
que sacrificaste de tu pecho la hermosura
por el esplendor difuso de aquella Luna
que guiaba, en las noches, a tu voz y tu alma.
Si os ha gustado podéis ver más en mi blog: https://poesiaescarchada.blogspot.com/