James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Me viene a la memoria el canto de un loco
que a poco en la calle se pone a chillar;
ay restos nocturnos y turnos de sombras
ay alondras viejas volando se posan
posando en la tela rosas telarañas
de arañar la carne, el polvo y la estela.
Le clava el cuchillo y el grito de un cerdo
Anuncio de invierno de invertir en carne
Ay ricas morcillas henchidas en sangre
y la suerte pobre que encuentra lo atroz
para hacer un redoble, el doblar campanas
de carga y violencia que el alma descarga
carga eléctrica del sentido amplificado del dolor,
Ay, hay y repito hoy
Torcedura de pata
Con cola de bata
va hacia el salón
con una ambición
que viene medida
su vida a la copla
se asoma a la cima
y se subestima
y tima decencia,
la ciencia no baila
si alude a la magia
desgracia coral
el umbral del mundo
Alucinación del mal de la hartura,
Hartura querida ya me tiene harta
partitura rala que escala del asco
cosa de infinitos fin de la amargura
la locura cumpla el asesinato, la maté
mil veces, cien mil las pensé, y me tiene
usted labrando el otoño, el hombre coñazo
que a poco en la calle se pone a chillar;
ay restos nocturnos y turnos de sombras
ay alondras viejas volando se posan
posando en la tela rosas telarañas
de arañar la carne, el polvo y la estela.
Le clava el cuchillo y el grito de un cerdo
Anuncio de invierno de invertir en carne
Ay ricas morcillas henchidas en sangre
y la suerte pobre que encuentra lo atroz
para hacer un redoble, el doblar campanas
de carga y violencia que el alma descarga
carga eléctrica del sentido amplificado del dolor,
Ay, hay y repito hoy
Torcedura de pata
Con cola de bata
va hacia el salón
con una ambición
que viene medida
su vida a la copla
se asoma a la cima
y se subestima
y tima decencia,
la ciencia no baila
si alude a la magia
desgracia coral
el umbral del mundo
Alucinación del mal de la hartura,
Hartura querida ya me tiene harta
partitura rala que escala del asco
cosa de infinitos fin de la amargura
la locura cumpla el asesinato, la maté
mil veces, cien mil las pensé, y me tiene
usted labrando el otoño, el hombre coñazo