Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Resuena aún en mi oído
el eco de la manilla
de la puerta,
quebrando cruel el latido
con palabra tan sencilla
queda abierta...
La pena, el llanto, el olvido
son condena, son cuchilla
recubierta,
del adiós que aquí zurcido
al vuelo de esta coplilla
me despierta.
El pulso tengo dormido,
el sueño es tenaz astilla
que se inserta
al compás de este plañido
que pespunte tras puntilla,
¡se diserta!
Vine corriendo hermosura
amoroso y tan sonriente...
y ... ¡bellaco!
vociferas sin mesura.
Respira un poco, ¡contente!
¿Tiparraco?
Yo no te entiendo, criatura...
No es fiebre... ¡aunque está caliente!
¿Suelto un taco?
¿Le murmuro con ternura?...
Tú puedes, ¡anda! ¡valiente!
Le sonsaco,
harto estoy de conjetura,
caldeado está el ambiente
yo, cardiaco.
Deja ya el drama, ricura...
¡Qué caro es, comprar enfrente
el tabaco!
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