alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
<em>[video=youtube;c0Ey7nVhdrU]http://www.youtube.com/watch?v=c0Ey7nVhdrU&ob=av2e[/video]
Se repite el sonido de los segundos, en aquel reloj, colgado en la pared, el silencio de un cuarto frío, junto a la oscuridad, asechando sin temor la mente perturbada de un ángel imaginario.
Pasos aligerados que recorren un cubículo acrecentando la locura que crea la soledad.
Cansada de no llegar a ninguna parte, ¡esa mujer!, se derrumba en el suelo, desprotegida, sus lagrimas se hielan al ser arrojada por sus ojos, esa mirada de ira que se pierde en cada ángulo, llamando al desconcierto, los brazos que sujetan sus piernas, demostrando temor, y la mente que viaja hacia los recuerdos, los mismos que le dejan presente la causa de su estadio de demencia.
Esa camisa blanca que aprisiona su pecho, dejándola presa, hasta en los pensamientos, anhelando la libertad, que solo le brindan los ojos que pueden mirarla y contarle cuán cálido son los días en el mundo, aquel que ella, ya no puede pisar. .
¿Cuál? será el porque de su agonía en vida, que le corta y quita el aire, nunca alcanzando una respuesta con claridad.
Almas que deambulan a su alrededor, aturdiendo los espacios cuerdos, que aún quedan en ella, sin entender el porque estaba en ese lugar.
¡Su única locura!, fue amar sin medidas, hasta dejar la razón en aquellos sentimientos.
¡Su único error!, fue entregarse integra, a los brazos de un corazón, que termina lentamente con su vida sin piedad.
¡Su único fallo!, fue ser una mujer para un hombre, ¡aquel que no la merecía!, su amor ciego de brindarse hasta con la respiración, siendo dependiente del alma que no supo valorarla.
¿Por qué? Es la única pregunta, que no tiene una respuesta.
¿Por qué? Solo amó, sin medir el tiempo.
¿Por qué? Solo fue la vida, para quien hoy, se olvida de que ella, aún vive, sumida en la locura por su amor
Se repite el sonido de los segundos, en aquel reloj, colgado en la pared, el silencio de un cuarto frío, junto a la oscuridad, asechando sin temor la mente perturbada de un ángel imaginario.
Pasos aligerados que recorren un cubículo acrecentando la locura que crea la soledad.
Cansada de no llegar a ninguna parte, ¡esa mujer!, se derrumba en el suelo, desprotegida, sus lagrimas se hielan al ser arrojada por sus ojos, esa mirada de ira que se pierde en cada ángulo, llamando al desconcierto, los brazos que sujetan sus piernas, demostrando temor, y la mente que viaja hacia los recuerdos, los mismos que le dejan presente la causa de su estadio de demencia.
Esa camisa blanca que aprisiona su pecho, dejándola presa, hasta en los pensamientos, anhelando la libertad, que solo le brindan los ojos que pueden mirarla y contarle cuán cálido son los días en el mundo, aquel que ella, ya no puede pisar. .
¿Cuál? será el porque de su agonía en vida, que le corta y quita el aire, nunca alcanzando una respuesta con claridad.
Almas que deambulan a su alrededor, aturdiendo los espacios cuerdos, que aún quedan en ella, sin entender el porque estaba en ese lugar.
¡Su única locura!, fue amar sin medidas, hasta dejar la razón en aquellos sentimientos.
¡Su único error!, fue entregarse integra, a los brazos de un corazón, que termina lentamente con su vida sin piedad.
¡Su único fallo!, fue ser una mujer para un hombre, ¡aquel que no la merecía!, su amor ciego de brindarse hasta con la respiración, siendo dependiente del alma que no supo valorarla.
¿Por qué? Es la única pregunta, que no tiene una respuesta.
¿Por qué? Solo amó, sin medir el tiempo.
¿Por qué? Solo fue la vida, para quien hoy, se olvida de que ella, aún vive, sumida en la locura por su amor
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