Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Vuela ya el suspiro,
que no detuvo el aliento,
traspasando los momentos idoneos,
con la absoluta soledad,
llevando la llave...
Pasajes invisibles,
de imagenes parafernales,
que nos sirven como testigos,
de la falsa modestía vertida,
Ágiles deseos,
con mascara de olvido,
que no son los recuerdos perfectos,
aunque la duda mate... y la mentira duela,
No es un sello roto,
ni una profecía esperada,
es solo lo que ahoga ahora,
la inmaculada alma que espero,
Convertido en sombras,
aullando ante la luna,
bebiendo de mil fuentes,
la sabiduria desdeñada,
Con hechizos poderosos,
y lágrimas profundas,
en la amnestía del olvido,
el hambre del saber,
Frío indecoroso,
que hace infiel tu recuerdo,
cuando la luna dominaba mis rezos,
cuando era el sol una mancha sucia,
El rayo ha huido,
la nieve me ha cubierto mil veces,
y aún asi mi canto no ha callado,
bebiendo el vino, el veneno...
¿Acaso no es la misma fórmula?
¡Clavad mil estacas en mis entrañas!
¡Que no moriré!
¡Si eres Tú quien me ha traido!
Con la sola promesa,
de vivirlo entre tus ojos,
robándome la hiel de tu silencio,
encontrando el secreto de tu palpitar,
¡Necia eres!
¡Primavera rota!
¡Sueños apartados!
¡Sonrisas muertas!
¿No soy solamente un trovador?
¡Soy lo que desees que sea!
¡Héme aquí... por tí!
Silba la melodía,
¡Y arrancaré tus entrañas con mis dientes!
Recuerda mi nombre...
¡Y tu epitafio solo sera una palabra!...
¡Bailaré sobre tus huesos!
blasfemando en tu cadaver,
haciendole el amor a la nada,
y al tiempo llorando tu ausencia,
Con frenética danza,
con frenéticos gritos,
que anuncien mi locura,
que no es mas que razón milenaria...
Confudirás mis palabras tal vez,
pero no mis miradas,
piérdete en ellos,
que te traerán lo que deseas...
Devorador de pecados,
Violador de doncellas,
Amante desesperado,
Poeta insano,
Sádico y perturbado...
Esa es mi firma... esa es mi huella,
Dulce soy... ¿tierno? jamás...
Dime... ¿Acaso no soy de tu agrado?
L.V.
que no detuvo el aliento,
traspasando los momentos idoneos,
con la absoluta soledad,
llevando la llave...
Pasajes invisibles,
de imagenes parafernales,
que nos sirven como testigos,
de la falsa modestía vertida,
Ágiles deseos,
con mascara de olvido,
que no son los recuerdos perfectos,
aunque la duda mate... y la mentira duela,
No es un sello roto,
ni una profecía esperada,
es solo lo que ahoga ahora,
la inmaculada alma que espero,
Convertido en sombras,
aullando ante la luna,
bebiendo de mil fuentes,
la sabiduria desdeñada,
Con hechizos poderosos,
y lágrimas profundas,
en la amnestía del olvido,
el hambre del saber,
Frío indecoroso,
que hace infiel tu recuerdo,
cuando la luna dominaba mis rezos,
cuando era el sol una mancha sucia,
El rayo ha huido,
la nieve me ha cubierto mil veces,
y aún asi mi canto no ha callado,
bebiendo el vino, el veneno...
¿Acaso no es la misma fórmula?
¡Clavad mil estacas en mis entrañas!
¡Que no moriré!
¡Si eres Tú quien me ha traido!
Con la sola promesa,
de vivirlo entre tus ojos,
robándome la hiel de tu silencio,
encontrando el secreto de tu palpitar,
¡Necia eres!
¡Primavera rota!
¡Sueños apartados!
¡Sonrisas muertas!
¿No soy solamente un trovador?
¡Soy lo que desees que sea!
¡Héme aquí... por tí!
Silba la melodía,
¡Y arrancaré tus entrañas con mis dientes!
Recuerda mi nombre...
¡Y tu epitafio solo sera una palabra!...
¡Bailaré sobre tus huesos!
blasfemando en tu cadaver,
haciendole el amor a la nada,
y al tiempo llorando tu ausencia,
Con frenética danza,
con frenéticos gritos,
que anuncien mi locura,
que no es mas que razón milenaria...
Confudirás mis palabras tal vez,
pero no mis miradas,
piérdete en ellos,
que te traerán lo que deseas...
Devorador de pecados,
Violador de doncellas,
Amante desesperado,
Poeta insano,
Sádico y perturbado...
Esa es mi firma... esa es mi huella,
Dulce soy... ¿tierno? jamás...
Dime... ¿Acaso no soy de tu agrado?
L.V.