marquelo
Negrito villero
La meta
el ocaso de lo perdido en los ojos
de lo tragado por la mano abierta.
La meta
cuántas maneras de cruzarla
de parirla con el gesto infinito de la cama,
apuntándo siempre la vela a media luz del encanto.
El llanto que no apura para salir
de la respiración hecha humo en el grito
vertical de la sangre.
El cuerpo se prende junto
con el pestañeo quemante del impacto
y avanza
hacia la meta envuelta en tu boca
como un anillo volador de sueños
ahogándose en la emoción
que cubre la sombra más inquieta.
La meta fija
La meta matemática
que sobrevive al ruido del minuto que explotó
en los ojos vertidos por la espera
Meta femenina
de hombros de arco
de premio
que toda cumbre otorga
con un suspiro en la frente.