jorge facundo perkins
Poeta recién llegado
En cada latido , en cada inhalación
en cada mirada, en la silencia del ocaso
en las sinapsis ateridas por recuerdos
infunde el tiempo su hartazgo.
Abrazo frio de los alientos estelares
que llevas en tu vientre calmo
el último susurro del soldado
abreva con silencio a los cansados.
Aroma agreste de las albas seculares
que desangras pétalos en cada paso
que acunas las nostalgias en tus brazos
insufla tu cielo en los iris sepultados.
Padre de los sueños imposibles
despierta los sueños abortados
que lata miel en el el viejo árbol
que se encuentren los ojos distanciados.
Vientos de la impoluta madrugada
que acarician con ternura nuestros párpados
inspíranos con la libertad de los astros
regálanos el horizonte de los pájaros.
en cada mirada, en la silencia del ocaso
en las sinapsis ateridas por recuerdos
infunde el tiempo su hartazgo.
Abrazo frio de los alientos estelares
que llevas en tu vientre calmo
el último susurro del soldado
abreva con silencio a los cansados.
Aroma agreste de las albas seculares
que desangras pétalos en cada paso
que acunas las nostalgias en tus brazos
insufla tu cielo en los iris sepultados.
Padre de los sueños imposibles
despierta los sueños abortados
que lata miel en el el viejo árbol
que se encuentren los ojos distanciados.
Vientos de la impoluta madrugada
que acarician con ternura nuestros párpados
inspíranos con la libertad de los astros
regálanos el horizonte de los pájaros.