Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
LOQUILLO.
El mundo fue su hogar
saltarín de charcos de colores
en su mirada amor
y en su corazón dolor
callado vagó y sin decir
te miraba y sólo te sabía sonreír.
Se sentaba en un banco
le daba igual el parque
porque para hablar con el sol
era indiferente el color del paisaje,
su imaginación era el mejor pintor
que podía existir en ensoñación.
Ayer volvió a recorrer calles de arena
su risa de eco retumbaba
y enamorando a los árboles
grababa corazones en las cortezas,
nombres de niñas con trenzas,
flecha que atravesaba recuerdos.
Como sintió el trinar de las nubes
el algodón en el vuelo de los pájaros,
él se fue para no volver
y en el remanso donde dobla el aire
se quedó tendido el aroma
de un solo fin, sentir que sentía.
Ahora que dejó vacío
todos se acuerdan de sus locuras,
cuánto te hizo reír cuánto soñar,
te dio motivos para vivir
cuando entre canas y malabares
su vida en silencio se iba marchando.
Payaso, trapecista de letras, don Juan
de estrofas de amor, travieso, alquimista,
mago, brujo sin caldero, trovador sin laúd,
su vida fue la cruz que le fue penando
qué fácil será olvidarle qué difícil
será no acordarse de él
se fue sin decir adiós y debajo de las almohadas
dejó suspenso en el aire, no su dirección,
sino una pequeña poesía de alegría y amor.
Nadie lo sabía y creían que estaba cerca
y se iba apagando y se iba alejando
prestidigitador de locuras que no tuvo cura
para su cansado corazón
no me digas que te vas para siempre
sabes que te encontrarán en los sueños.
Juanjota.
El mundo fue su hogar
saltarín de charcos de colores
en su mirada amor
y en su corazón dolor
callado vagó y sin decir
te miraba y sólo te sabía sonreír.
Se sentaba en un banco
le daba igual el parque
porque para hablar con el sol
era indiferente el color del paisaje,
su imaginación era el mejor pintor
que podía existir en ensoñación.
Ayer volvió a recorrer calles de arena
su risa de eco retumbaba
y enamorando a los árboles
grababa corazones en las cortezas,
nombres de niñas con trenzas,
flecha que atravesaba recuerdos.
Como sintió el trinar de las nubes
el algodón en el vuelo de los pájaros,
él se fue para no volver
y en el remanso donde dobla el aire
se quedó tendido el aroma
de un solo fin, sentir que sentía.
Ahora que dejó vacío
todos se acuerdan de sus locuras,
cuánto te hizo reír cuánto soñar,
te dio motivos para vivir
cuando entre canas y malabares
su vida en silencio se iba marchando.
Payaso, trapecista de letras, don Juan
de estrofas de amor, travieso, alquimista,
mago, brujo sin caldero, trovador sin laúd,
su vida fue la cruz que le fue penando
qué fácil será olvidarle qué difícil
será no acordarse de él
se fue sin decir adiós y debajo de las almohadas
dejó suspenso en el aire, no su dirección,
sino una pequeña poesía de alegría y amor.
Nadie lo sabía y creían que estaba cerca
y se iba apagando y se iba alejando
prestidigitador de locuras que no tuvo cura
para su cansado corazón
no me digas que te vas para siempre
sabes que te encontrarán en los sueños.
Juanjota.
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