La penumbra de mis sueño se aligera
con el fresco resplandor de la mañana,
y en la aurora que atraviesa mi ventana
se dibuja la jornada traicionera.
Mi enemigo, que se esconde en la junquera
con su daga de factura toledana
y su tez de matarife veterana,
alimenta su delirio y su ceguera.
Ignorante de un futuro inesperado,
el orate, por su rabia enfurecido,
acababa con mi vida y degollado.
En el cielo se escuchaba:¡Malnacido!
¡Carroñero! Te creíste traicionado.
y mataste su amistad sin un quejido.
-.-
con el fresco resplandor de la mañana,
y en la aurora que atraviesa mi ventana
se dibuja la jornada traicionera.
Mi enemigo, que se esconde en la junquera
con su daga de factura toledana
y su tez de matarife veterana,
alimenta su delirio y su ceguera.
Ignorante de un futuro inesperado,
el orate, por su rabia enfurecido,
acababa con mi vida y degollado.
En el cielo se escuchaba:¡Malnacido!
¡Carroñero! Te creíste traicionado.
y mataste su amistad sin un quejido.
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