Lucía Vásquez
Poeta recién llegado
En esta esquina de calles rotas,
hermosa mujer ¿A quién esperas?
Tú dejaste tu tierra buscando o huyendo,
y encontraste el refugio en la miseria;
Ahora es de noche, mujer de piel que hierve.
La oscuridad oculta amable tus arrugas
y tus sueños vuelan con el humo de tu cigarro.
Mientras tu vientre adherido a la médula
encuentra sólo sexo sucio para comer.
Recorro tus alamedas.
Pedazos de ti en todas partes;
entre los niños fumando mota,
y las muchachas que ríen embriagadas,
entre piropos soeces.
Mujer, alma mía de mi barrio;
de esta barriada pobre y retorcida.
Eres nuestro espejo, el espejo de todos…
Tus ojos contienen el mundo,
más allá de este barrio.
hermosa mujer ¿A quién esperas?
Tú dejaste tu tierra buscando o huyendo,
y encontraste el refugio en la miseria;
Ahora es de noche, mujer de piel que hierve.
La oscuridad oculta amable tus arrugas
y tus sueños vuelan con el humo de tu cigarro.
Mientras tu vientre adherido a la médula
encuentra sólo sexo sucio para comer.
Recorro tus alamedas.
Pedazos de ti en todas partes;
entre los niños fumando mota,
y las muchachas que ríen embriagadas,
entre piropos soeces.
Mujer, alma mía de mi barrio;
de esta barriada pobre y retorcida.
Eres nuestro espejo, el espejo de todos…
Tus ojos contienen el mundo,
más allá de este barrio.
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