Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Los aborígenes
Las tribus de mi tierra ya no son escuchadas,
no importa su pobreza siguen siendo arrasadas.
El hambre los agobia la sed les seca el alma,
y con sus pies llagados van pidiendo palabras.
No sabe el hombre rico que el petróleo se acaba,
que el ansia de dineros le ha carcomido el alma.
Ese hombre que sería el futuro del mundo,
parece que quisieran que no quede ninguno.
Si la vida no cambia los bolsillos se llenan,
quedará de este mundo solo las rocas secas.
El hombre de este tiempo debe recordar que la mortaja no tiene bolcillos
Las tribus de mi tierra ya no son escuchadas,
no importa su pobreza siguen siendo arrasadas.
El hambre los agobia la sed les seca el alma,
y con sus pies llagados van pidiendo palabras.
No sabe el hombre rico que el petróleo se acaba,
que el ansia de dineros le ha carcomido el alma.
Ese hombre que sería el futuro del mundo,
parece que quisieran que no quede ninguno.
Si la vida no cambia los bolsillos se llenan,
quedará de este mundo solo las rocas secas.
El hombre de este tiempo debe recordar que la mortaja no tiene bolcillos