Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Guardaos de los adagios sepulcrales,
de sus músicas, lúgubres reptiles
que se deslizan sobre los perfiles
de recintos, arroyos y glaciales.
Y han de asediar con todas sus legiones
vuestro espíritu, amarga ciudadela
que arder veréis en vuestra duermevela
junto a palacios, muros y torreones.
Un adagio es salvaje mecanismo
orquestado por manos misteriosas
que arrojan a los hombres y a las cosas
hacia las cavidades del abismo.
Y cuando ahí caigáis, sin luz ni cielo,
sus acordes serán vuestro consuelo.
de sus músicas, lúgubres reptiles
que se deslizan sobre los perfiles
de recintos, arroyos y glaciales.
Y han de asediar con todas sus legiones
vuestro espíritu, amarga ciudadela
que arder veréis en vuestra duermevela
junto a palacios, muros y torreones.
Un adagio es salvaje mecanismo
orquestado por manos misteriosas
que arrojan a los hombres y a las cosas
hacia las cavidades del abismo.
Y cuando ahí caigáis, sin luz ni cielo,
sus acordes serán vuestro consuelo.