marquelo
Negrito villero
Tus senos tienen imágenes de vuelo,
los gemidos aterrizan como uvas frescas.
Ahora
estás llena de ese canto general que cae de tu cuerpo;
copiosas gotas llegan como domingos a tus labios,
nuestro sexo tiene anatomía siempre de preludio
y nos besamos, eso si
tan largamente
como los gritos de las piedras
anunciando olas para sed de gigantes.
Dulce estancia tiene tu sombra hambrienta
con tus cabellos rubios tus te quieros rubios
tus verbos rubios.
Yo sólo tengo aliento para hacer volar a las rosas,
mi cuerpo indio, mi cuerpo negro, mestizo
es indómito en tu canto.
Soy del Sur
dónde las sombras
pintan los cuerpos
como un capricho en las arenas.
¿ Cómo explicarnos prestándonos los ojos?
Este dolor tiene golpe de espaldas
pero cuando decimos Adiós
el amor se pone niño y regresa;
ahora tenemos el placer comprometido con el alma
y nada empieza sino se develan
las cortinas.
Un ayer no me arrastra hasta tus senos;
las sábanas son palomas...
los gemidos aterrizan como uvas frescas.
Ahora
estás llena de ese canto general que cae de tu cuerpo;
copiosas gotas llegan como domingos a tus labios,
nuestro sexo tiene anatomía siempre de preludio
y nos besamos, eso si
tan largamente
como los gritos de las piedras
anunciando olas para sed de gigantes.
Dulce estancia tiene tu sombra hambrienta
con tus cabellos rubios tus te quieros rubios
tus verbos rubios.
Yo sólo tengo aliento para hacer volar a las rosas,
mi cuerpo indio, mi cuerpo negro, mestizo
es indómito en tu canto.
Soy del Sur
dónde las sombras
pintan los cuerpos
como un capricho en las arenas.
¿ Cómo explicarnos prestándonos los ojos?
Este dolor tiene golpe de espaldas
pero cuando decimos Adiós
el amor se pone niño y regresa;
ahora tenemos el placer comprometido con el alma
y nada empieza sino se develan
las cortinas.
Un ayer no me arrastra hasta tus senos;
las sábanas son palomas...