Los aparecidos...

Ansel Arenas

Poeta que considera el portal su segunda casa
Los aparecidos

De niños este pueblo parecía un paraíso de frutales y aves, los arroyos bajaban silenciosos de las nubes a los cauces de montaña para irrigar la vida. En los patios Inhalábamos tranquilidad, interrumpida solo por mágicos azoros que creíamos ver, decían las matronas son aparecidos y no parecen malos, son como almas pérdidas en busca de su antiguo hogar. De niños en este pueblo aprendimos que ser afables abría puertas y dar algo de nuestra mesa multiplicaba el pan, ensanchaba el corazón, hacia el milagro de sentirnos hermanos. De niños el aire entraba libre, con aroma a mañana florecida y el día no tenía cara de guerra, por las noches con pureza jugábamos a bajar la esfera claro oscuro de la luna, sentíamos su olor a queso y la veíamos navegar el inventado mar de la alegría que nadie nos osaba quitar. Ahora los aparecidos venidos de la nada son dueños de la noche y volvieron el día un lugar donde no se comparte el pan, estación de sombras y vigías con ojos de maligno dron que las esencias evaden y se cuelan sigilosas por los agujeros de espejos celestes donde se accede al cielo para encontrar la luz.
 
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Los aparecidos

De niños este pueblo parecía un paraíso de frutales y aves, los arroyos silenciosos bajaban de las nubes a los cauces de montaña para irrigar la vida. En los patios Inhalábamos tranquilidad, interrumpida solo por mágicos azoros que creíamos ver, decían las matronas son aparecidos y no parecen malos, son como almas pérdidas en busca de su antiguo hogar. De niños en este pueblo aprendimos que ser afables abría puertas y dar algo de nuestra mesa multiplicaba el pan, ensanchaba el corazón, hacia el milagro de sentirnos hermanos. De niños el aire entraba libre, con aroma a mañana florecida y el día no tenía cara de guerra, por las noches con pureza jugábamos a bajar la esfera claro oscuro de la luna, sentíamos su olor a queso y la veíamos navegar el inventado mar de la alegría que nadie nos osaba quitar. Ahora los aparecidos venidos de la nada son dueños de la noche y volvieron el día un lugar donde no se comparte el pan, estación de sombras y vigías con ojos de maligno dron que evita a las esencias entrar por los agujeros de espejos celestes donde se accede al cielo para encontrar la luz.


Este mundo está en manos de un poder oscuro, de una entidad maligna. Muchas culturas expresan lo mismo
El regreso a ese pueblo de paz, a esa familia celeste, es de uno en uno, de pequeños grupos de humanos despiertos, y no es un fenómeno masivo. Es para muy pocos, para esos valientes que no olvidan ese cielo de hogar.
Me encantó leerte, amigo, da gusto leer un texto que al concluirlo nos deja reflexiones útiles.
Un abrazo.
 
Los aparecidos

De niños este pueblo parecía un paraíso de frutales y aves, los arroyos bajaban silenciosos de las nubes a los cauces de montaña para irrigar la vida. En los patios Inhalábamos tranquilidad, interrumpida solo por mágicos azoros que creíamos ver, decían las matronas son aparecidos y no parecen malos, son como almas pérdidas en busca de su antiguo hogar. De niños en este pueblo aprendimos que ser afables abría puertas y dar algo de nuestra mesa multiplicaba el pan, ensanchaba el corazón, hacia el milagro de sentirnos hermanos. De niños el aire entraba libre, con aroma a mañana florecida y el día no tenía cara de guerra, por las noches con pureza jugábamos a bajar la esfera claro oscuro de la luna, sentíamos su olor a queso y la veíamos navegar el inventado mar de la alegría que nadie nos osaba quitar. Ahora los aparecidos venidos de la nada son dueños de la noche y volvieron el día un lugar donde no se comparte el pan, estación de sombras y vigías con ojos de maligno dron que las esencias evaden y se cuelan sigilosas por los agujeros de espejos celestes donde se accede al cielo para encontrar la luz.
Me quedo con la reflexión de Cecilya.
Aportarle algo, sería afear estas líneas.
Feliz Año Nuevo 2025.

Saludos
 
Estimado Alde muchas gracias por la lectura a estas líneas, me complace que hayan sido de su gusto. Saludos amigo que este bien y el éxito acompañe todo lo que emprenda este año.
 
Excelente prosa, Ansel, para mí muy poética. Es para reflexionar, siempre hay un caos que no comprendemos, si conservas el corazón del niño hay cosas que no tienen explicación porque vienen como manchas en el aire a perturbar, vienen a dañar sin tú haber dañado. Debemos estar en el mundo, pero no ser de ese mundo con sus turbiedades.
 
Muchas gracias Carolina por su reflexivo comentario, me complace que estas líneas le hayan gustado. Reciba mi saludo y abrazo fraterno, así como mis mejores deseos porque este año le sea espléndido en creatividad, amor y suerte compañera.
 
Gracias por pasar querida Marlene, me complace que estas líneas traídas del 2022 le hayan gustado. Saludos amiga que tenga siempre bendecidos días hoy, y siempre.
 
Los aparecidos

De niños este pueblo parecía un paraíso de frutales y aves, los arroyos bajaban silenciosos de las nubes a los cauces de montaña para irrigar la vida. En los patios Inhalábamos tranquilidad, interrumpida solo por mágicos azoros que creíamos ver, decían las matronas son aparecidos y no parecen malos, son como almas pérdidas en busca de su antiguo hogar. De niños en este pueblo aprendimos que ser afables abría puertas y dar algo de nuestra mesa multiplicaba el pan, ensanchaba el corazón, hacia el milagro de sentirnos hermanos. De niños el aire entraba libre, con aroma a mañana florecida y el día no tenía cara de guerra, por las noches con pureza jugábamos a bajar la esfera claro oscuro de la luna, sentíamos su olor a queso y la veíamos navegar el inventado mar de la alegría que nadie nos osaba quitar. Ahora los aparecidos venidos de la nada son dueños de la noche y volvieron el día un lugar donde no se comparte el pan, estación de sombras y vigías con ojos de maligno dron que las esencias evaden y se cuelan sigilosas por los agujeros de espejos celestes donde se accede al cielo para encontrar la luz.
Pues tendremos que volver al pueblo, a los cauces de vida y a los patios infranqueables. Todo sea por volver a respirar nuestra segunda infancia.
Prosa y poema, a la vez, que fue un lujo leer y que transmite solidaridad y buenas artes. Presencias que se asoman a sus orígenes y encuentran lo que encuentran; este otro mundo, esos otros aparecidos.
De lejos llegó esta obra, y bien aparecida.
Un abrazo Ansel.
 
Gracias por darse una vuelta por estas líneas y su amable comentario Alonso.
Saludos fraternos amigo, que tenga un año bendecido en todo lo que emprenda.
 

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