sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los ascensores del amor que suben y bajan en el arte de su melodía.
Despegan en el cómputo de un global ritmo de palabras.
Suben y bajan en el ritmo de una llama.
Pues mediante en el ritmo de temblores se hacen el amor.
Suben y vuelven a bajar al ritmo cardiaco de sombras con olor a incienso, más allá de llenar de ascensores al romance, pues suben y bajan las palabras a mi cuerpo poniéndome mi cinturón bajo el síndrome del amor.
Despegan en el cómputo de un global ritmo de palabras.
Suben y bajan en el ritmo de una llama.
Pues mediante en el ritmo de temblores se hacen el amor.
Suben y vuelven a bajar al ritmo cardiaco de sombras con olor a incienso, más allá de llenar de ascensores al romance, pues suben y bajan las palabras a mi cuerpo poniéndome mi cinturón bajo el síndrome del amor.