Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los azules que hay que ver
Encontrado el tesoro soy el rico
de alegrías que brillan en sus glorias,
cuando el hombre se encuentra el abanico
abre todo su mundo de panoplias.
Qué feliz el que sueña con su mundo
y qué rumor desprende con su euforia,
con poder demostrar su grande pico
hasta arde en el tesoro de su historia.
Mas, sabrá el hombre sabio casi todo
si en lo sabio mantiene su tesoro,
el discurso no vale para nada
si su habla no mantiene el mejor modo.
Cuando sueño soy voz disimulada
que esconde la fortuna del saber,
ya despierto mi habla está mudada,
y no consigo al sabio del querer.
Nos amamos callando la respuesta,
pero amores que temen florecer,
nunca pueden amar bajo la cuesta
si no suben azules que hay que ver.
Encontrado el tesoro soy el rico
de alegrías que brillan en sus glorias,
cuando el hombre se encuentra el abanico
abre todo su mundo de panoplias.
Qué feliz el que sueña con su mundo
y qué rumor desprende con su euforia,
con poder demostrar su grande pico
hasta arde en el tesoro de su historia.
Mas, sabrá el hombre sabio casi todo
si en lo sabio mantiene su tesoro,
el discurso no vale para nada
si su habla no mantiene el mejor modo.
Cuando sueño soy voz disimulada
que esconde la fortuna del saber,
ya despierto mi habla está mudada,
y no consigo al sabio del querer.
Nos amamos callando la respuesta,
pero amores que temen florecer,
nunca pueden amar bajo la cuesta
si no suben azules que hay que ver.
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