Los brazos arrancados

Saldor

Poeta fiel al portal
Soberbias conclusiones, lirismo del silencio
Los pasos que dimos esa noche fueron sinceridades a medias, tomados de las manos;
ocultándonos todo como si lo hubiéramos acordado
un parlamento de callados y mudos, los mejores
eran los que querían dejarlo todo a medias
“Tú no miras y yo hago como que no estaba aquí”
Laissaz- faire
jugando juegos de engaños entre engañados creyendo que engañamos al de al frente
tu crees que yo no sé nada y yo aunque conozco todo
te hago creer en mi ignorancia, engañándome creyendo que domino
la situación, otro engaño en lo profundo.

Hubo tardes en que cuando callada decías tantas cosas manteniendo la correcta distancia
algo así como una coquetería buena onda,
o los besos furtivos esos de los amigos, no recuerdo ya el inicio de la confusión
y los silencios que gritaban en todas direcciones “Los muros se caen desde el cielo,
pero su derrumbe no cubrirá con olvido
los fallos en las buenas intenciones”
La distancia correcta es aquella de la comodidad cruzada con la audacia
para mi, un palmo de distancia
para ti, la vida entera

Derrochando energías, luchando contra gigantes molinos de viento
que aún desmoronándose derrotaron mis mejores recursos: una sonrisa
dos palabras ignorantes y un montón de desilusiones
La cofradía de los derrotados abriendo sus inscripciones y los que jugando pensábamos
en eso del levantarse y volver a intentarlo, ingenuos
lanzados al Támesis, o mejor al mar desde el morro
solo para los que lo entienden
El suicidio del yo sin morir finalmente como forma de catarsis bien entendida
llorando por lo que perdimos aunque quisimos siempre desprendernos de nosotros mismos
inmortalizando nuestros cuerpos desdichados
algo así como Rimbaud leyendo Hojas de Hierba escrito por Blake
con ilustraciones de Andy Warhol
lo nuestro tampoco tenía ni pies ni cabeza, muchacha.

No tenemos perdón de nosotros mismos, no podemos mirar atrás
porque no hay un atrás que mirar, solo adelantes que retroceden
teniendo miedo de los presagios
Las canciones al revés y las músicas en silencio que forman nuestro baúl de recuerdos
nos evocan sensaciones de morir abrazados
en otros brazos que te recuerden vagamente
los míos, los habías arrancado
La absolución que buscábamos para nuestras almas que en nada deseaban ser absueltas
y aunque ya habíamos sido perdonados por Dios no era tras lo que íbamos
yo no te perdonaría como tu deseas y tu
jamás me perdonarías nada
sin perdón de nosotros mismos, la conclusión de que hundiéndonos
tampoco era solución.
 
Soberbias conclusiones, lirismo del silencio
Los pasos que dimos esa noche fueron sinceridades a medias, tomados de las manos;
ocultándonos todo como si lo hubiéramos acordado
un parlamento de callados y mudos, los mejores
eran los que querían dejarlo todo a medias
“Tú no miras y yo hago como que no estaba aquí”
Laissaz- faire
jugando juegos de engaños entre engañados creyendo que engañamos al de al frente
tu crees que yo no sé nada y yo aunque conozco todo
te hago creer en mi ignorancia, engañándome creyendo que domino
la situación, otro engaño en lo profundo.

Hubo tardes en que cuando callada decías tantas cosas manteniendo la correcta distancia
algo así como una coquetería buena onda,
o los besos furtivos esos de los amigos, no recuerdo ya el inicio de la confusión
y los silencios que gritaban en todas direcciones “Los muros se caen desde el cielo,
pero su derrumbe no cubrirá con olvido
los fallos en las buenas intenciones”
La distancia correcta es aquella de la comodidad cruzada con la audacia
para mi, un palmo de distancia
para ti, la vida entera

Derrochando energías, luchando contra gigantes molinos de viento
que aún desmoronándose derrotaron mis mejores recursos: una sonrisa
dos palabras ignorantes y un montón de desilusiones
La cofradía de los derrotados abriendo sus inscripciones y los que jugando pensábamos
en eso del levantarse y volver a intentarlo, ingenuos
lanzados al Támesis, o mejor al mar desde el morro
solo para los que lo entienden
El suicidio del yo sin morir finalmente como forma de catarsis bien entendida
llorando por lo que perdimos aunque quisimos siempre desprendernos de nosotros mismos
inmortalizando nuestros cuerpos desdichados
algo así como Rimbaud leyendo Hojas de Hierba escrito por Blake
con ilustraciones de Andy Warhol
lo nuestro tampoco tenía ni pies ni cabeza, muchacha.

No tenemos perdón de nosotros mismos, no podemos mirar atrás
porque no hay un atrás que mirar, solo adelantes que retroceden
teniendo miedo de los presagios
Las canciones al revés y las músicas en silencio que forman nuestro baúl de recuerdos
nos evocan sensaciones de morir abrazados
en otros brazos que te recuerden vagamente
los míos, los habías arrancado
La absolución que buscábamos para nuestras almas que en nada deseaban ser absueltas
y aunque ya habíamos sido perdonados por Dios no era tras lo que íbamos
yo no te perdonaría como tu deseas y tu
jamás me perdonarías nada
sin perdón de nosotros mismos, la conclusión de que hundiéndonos
tampoco era solución.

fuerte imagen nos presentas, grato leerte
 
Tiene un sabor amargo, de ese que dejan historias, vivencias que no supimos continuar...
Más prosa que verso... muy del estilo que me gusta.

Tiempo sin verte por aquí, rebienvenido.

Un saludo
JULIA
 
Gracias por ambos comentarios.
Es el tipo de poesía con el que me siento cómodo. Puede que ocupe elementos de la prosa, pero no estoy inventando la polvora, es un recurso muy antiguo.
Y si, volví a publicar un poema, me dieron ganas y punto.
Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba