marquelo
Negrito villero
El infierno abre su boletería
Me gusta esta pesadilla que deambula
por mi cuarto a manera de pesada marea
Cuando todos terminan de rascarse las manchas.
Cuando la esclerótica se pone más blanca para una nueva tinta del día.
Me gusta ese secreto que se filtra en la tregua blanca del silencio
como si el silencio fuera un vigía de simbolismos.
Pero
de eso no me doy cuenta
Cuando floto a modo de resaca tras el motín de unos grillos hambrientos.
El cielo abre su boletería.
Me gusta este sueño que deambula
por mi cuarto a manera de pesada marea.
¿Cuándo le di partida a esa guerra de apetitos?
¿Cuándo agotaron su retaguardia en esta historia universal detrás de una puerta?
¿Cuántos recuerdos se inmolaron para mantener aún el brillo de mis ojos
en esta singularidad de pasos con sombra?
Nada ha cambiado
en el aflechado amanecer
en la hondonada del tiempo
que no refleja el rostro de las gaviotas.
Hay una guerra incolora
inholora
en el movimiento del alma
que anida en los cuartos desnudos.
En las respuestas que no se ven por las cerraduras.
En nuestra biografía que no termina de ponerse de pie.
La mañana se atraganta con el último suspiro.
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