Nadie escribe
Poeta recién llegado
Si escribo es porque no tengo qué perder,
y para que tú que andas buscando,
me encuentres y me busques también,
porque soy yo perdido, buscándote.
Así seremos dos, no, tres, no, ¡cien!
¡cien exiliados de la sonrisa y del sistema,
cien perdidos solitarios que no saben qué buscar!
Aunque si un día me encuentras mira bien,
puede que no sea yo, y no me encuentres,
porque la tela que nos cubre
es más densa que la niebla;
la tristeza nos consume,
y nos deja tan escondidos, pequeños
en las pupilas, camufla la silueta
y vende nuestras vidas a las tinieblas…
en el refugio cansado,
en el silencio heredado.
¡busca! ¡mil veces no bastan!
en el camino habrán dos, no tres, no, ¡cien!
que con el rostro perdido, cruzaremos letras,
y poco o tarde nos reconoceremos,
pero al fin y al cabo nos alegraremos
de habernos finalmente encontrado.
y para que tú que andas buscando,
me encuentres y me busques también,
porque soy yo perdido, buscándote.
Así seremos dos, no, tres, no, ¡cien!
¡cien exiliados de la sonrisa y del sistema,
cien perdidos solitarios que no saben qué buscar!
Aunque si un día me encuentras mira bien,
puede que no sea yo, y no me encuentres,
porque la tela que nos cubre
es más densa que la niebla;
la tristeza nos consume,
y nos deja tan escondidos, pequeños
en las pupilas, camufla la silueta
y vende nuestras vidas a las tinieblas…
en el refugio cansado,
en el silencio heredado.
¡busca! ¡mil veces no bastan!
en el camino habrán dos, no tres, no, ¡cien!
que con el rostro perdido, cruzaremos letras,
y poco o tarde nos reconoceremos,
pero al fin y al cabo nos alegraremos
de habernos finalmente encontrado.