tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eclipsado por el no dolor de la noche ficcional que se aproxima inmoderada, eyectándome con pasión maldita, hacia una suprarrealidad infecta de armonía mortal.
Codificando el encofrado siniestro de un destino asimilativo, híper sensorial, segregando miles de partículas gustativas ultra sensibles, que alimentaran el calibrado sentimiento del alma.
La verdad se ocultará entre la nada, como siempre lo estuvo, presurosa y adicta, con la única tentación adrenalínica y abstracta de no ser encontrada.
Unos cuantos surcos tercos, sucios y embebidos de micro angustias contextuales, orillarán en la periférica nocturnidad, de la suite de las mentiras; atrapada en su adversa ilusión omnipotente, desnaturalizando los macro refugios de imperfectas imágenes trazadas, tal vez sin razón, sin moral.
¿Quien podría asegurarlo?
Desafiando toda regla impuesta por lo que podría ser y, por lo que nunca se decidió a ser; pregonando un paradigmático evento, arremete acelerando una cierta parálisis mediata, posponiendo la aventura bestial del pensamiento complejo.
La incertitud unidimensional de los sentidos, sostiene la abismada brecha contrapuesta del misterio mecanicista, portador de los habitantes del miedo a pensar, que temen abrir su propio portal.
Codificando el encofrado siniestro de un destino asimilativo, híper sensorial, segregando miles de partículas gustativas ultra sensibles, que alimentaran el calibrado sentimiento del alma.
La verdad se ocultará entre la nada, como siempre lo estuvo, presurosa y adicta, con la única tentación adrenalínica y abstracta de no ser encontrada.
Unos cuantos surcos tercos, sucios y embebidos de micro angustias contextuales, orillarán en la periférica nocturnidad, de la suite de las mentiras; atrapada en su adversa ilusión omnipotente, desnaturalizando los macro refugios de imperfectas imágenes trazadas, tal vez sin razón, sin moral.
¿Quien podría asegurarlo?
Desafiando toda regla impuesta por lo que podría ser y, por lo que nunca se decidió a ser; pregonando un paradigmático evento, arremete acelerando una cierta parálisis mediata, posponiendo la aventura bestial del pensamiento complejo.
La incertitud unidimensional de los sentidos, sostiene la abismada brecha contrapuesta del misterio mecanicista, portador de los habitantes del miedo a pensar, que temen abrir su propio portal.
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