cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los hijos… Semilla de campo con olor a vena,
sangre y tierra que son mezcla de llanto
y vaga esperanza,
inútil siembra de trigo con cardos
que se mezclan en los brazos
de la ciega lluvia, cuando el alfarero la tienta.
Gota a gota se van formando
como un escuadrón de abejas,
zumban tanto que taladran el cedro
y son sus vocecillas, un coro angelical
cuando son pequeños,
pies ligeros que vuelan
en los sueños de cualquier quimera
que abraza con esmero el fruto de tantos años;
agua que pasa y empapa mi cabeza
de recuerdos gratos y tristes
que al llegar me aquejan,
pasan, y, al final… La tierra con ellos
se queda.
sangre y tierra que son mezcla de llanto
y vaga esperanza,
inútil siembra de trigo con cardos
que se mezclan en los brazos
de la ciega lluvia, cuando el alfarero la tienta.
Gota a gota se van formando
como un escuadrón de abejas,
zumban tanto que taladran el cedro
y son sus vocecillas, un coro angelical
cuando son pequeños,
pies ligeros que vuelan
en los sueños de cualquier quimera
que abraza con esmero el fruto de tantos años;
agua que pasa y empapa mi cabeza
de recuerdos gratos y tristes
que al llegar me aquejan,
pasan, y, al final… La tierra con ellos
se queda.